Es la que me enseñó a cambiar de vida. Al ver su sonrisa (su tesoro) me convencí a dejar la niñez. Yo era un adolescente inmaduro, que tenía la palabra polla en la boca durante todo el día: “Oye, chúpame la polla”, ”Oye, eres un tonto polla”. Entonces la conocí a ella. Me dijo:

“Tú eres un jodido niñato y no quiero tener nada que ver con un criajo de la ostia”. Yo sabía que conocerla y estar a su lado me iba a hacer mejor persona y por eso eché el resto. Conseguí conquistarla porque le daba pena. Toda mujer debe sentirse importante en cualquier relación y en éste caso, ella me llevaría por el buen camino de no decir más, la palabra polla. Ella me educó, me quitó el acné de la cara y lo que es más importante: ya no digo la palabra polla.
Yo maduré por ti. Yo debo mi vida a las mujeres. Todos deberíamos besar por donde pisan ellas.
Todos deberíamos chupar sus chochos.
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31.08.2009 a las 5:59
Esta buenisima, lastima que no enseño la pelona