A la chica le encantan los caballos, aquel día había salido a dar uno de sus paseos domingueros por el campo, disfrutando de la cabalgada, hasta que se encontró con dos hombres del pueblo, dos granjeros fuertes y fornidos, justo lo que ella necesitaba.
No dudó en pararse a charlar con ellos, y en menos de un suspiro, sin saber cómo ni porqué, se encontraba follando a saco con ellos en un trío que la dejaría rota para una semana, sin duda mucho más placentero que montar a lomos de su caballo.
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