Mi amiga Alba estaba comiéndome la polla, con ganas, con las dos manos, mirándome, y chupando con mucha fuerza y ganas, me miraba con sus grandes ojos mientras tenía mi polla en su boca. Esta historia comenzó hace ahora aproximadamente algo más de tres años, cuando conocí a la que hasta hace unos meses era mi novia, Elsa; nos conocimos trabajando de monitores en un campamento, y tras quince días juntos, debí de gustarle mucho, porque aunque ella sabía que yo tenía novia (una malagueña rubia preciosa) no le importó decirlo y mostrarlo públicamente. Tengo que decir que aquella situación al principio me halagaba y yo me dejaba querer, pero a medida que sus insinuaciones y comentarios fueron siendo más evidentes, me fueron molestando y me hacían sentir incómodo, no sólo por mí, sino por mi novia, Tatiana.
El caso es que el campamento acabó, regresamos todos a Madrid, y todo el equipo de monitores (que éramos un buen grupo) seguimos quedando los fines de semana para salir a tomar unas cañas y claro está, coincidían tanto mi novia como aquella chica tan entusiasmada por mí.
A mí novia, que no era tonta, le llegaron ciertos rumores de la famosa chica del campamento, que si Elsa por aquí y Elsa por allá, pero por alguna extraña razón, que nunca entenderé, ninguna de las dos se evitaban, sino que eludiendo el tema en cuestión, a las dos parecía agradarles charlar y conversar. Imaginaos que extraña situación ver a las dos riendo y cuchicheando, sabiendo que en el fondo eran rivales.
Poco a poco, fueron pasando los días y con los días las semanas, y con Tatiana la relación no iba ni para delante ni para detrás, sin embargo me comenzó a hacer gracia tener aquélla otra chica, que siempre estaba pendiente de mí, insinuándose con todo descaro, sin importarle mi novia, a la que ahora conocía de sobra y que casi eran amigas.
Una noche, quedé sin mi novia con varios monitores (incluida esta chica, Elsa) para tomar unas jarras de sangría en un bar del centro, y entre risas y mofas, y por supuesto, la sangría, mis instintos más básicos me dijeron que aquella noche algo ocurriría con Elsa.
Y así fue, parece que todos se confabularon y a la salida del bar desparecieron, dejándonos a ella y a mí solos, y tras una charla frívola de las que no van a ningún lado, me armé de valor y suavemente la cogí por la cintura, la apoyé contra un coche, mientras ella me miraba con una sonrisa de complacencia y la besé lo más suavemente que pude, para ir dejando paso al cabo de unos minutos, a una pasión desbordante que nos llevó directamente a mi casa, en un casi cogido a toda prisa, para acabar la noche entre las revueltas sábanas de mi cama, que aún retenían el olor de mi novia.
Al día siguiente lo dejé con Tatiana, y desde aquella primera infidelidad, estuve con ella, en una relación que con mis 21 añitos de entonces, se podría llamar, seria.
Ella, que estudiaba Educación Física y tenía un cuerpo que quitaba verdaderamente el hipo, era bastante más experta que yo en el tema sexual, me enseñó a hacer mil y una cosas nuevas, y descubrí mi gran atracción por el sexo, así como mis ganas de innovar e imaginar, por lo que pronto nuestras relaciones sexuales alcanzaron niveles verdaderamente impresionantes.



















Me acuerdo que cuando instalé por primera vez en mi computadora el fax módem, para conectarme a Internet, lo primero que hice fue meterme al chat. Estuve mucho rato chateando con diferentes personas hasta que uno llamado “Contigo” me pidió que lo hiciéramos en privado y comenzamos a hablar, como siempre sobre nuestros rasgos y posteriormente nos fuimos al plano sexual.
Sentir aquello tan caliente me mató de placer, y cuando sus centímetros fueron entrando uno tras otro, sentí desfallecer allí mismo. Era su esclavo, que me hiciese lo que el quisiera no me importaba… Os voy a contar una historia en la cual un muy amigo heterosexual me provocaba constantemente hasta que pasó lo que más deseaba yo en mis años de juventud, la que todavía sigue por supuesto, ya que tengo 19 años.
Soy Ninette Montero LaSalvia, soy TV, vivo en Guadalajara, México y espero les guste este relato queridos lectores. La hermosa experiencia que les contaré la viví al lado de Thamar López, otra chica TV que además de ser mi mejor amiga es mi amante más ardiente.
¡Hola a todos! Quisiera relatarles la historia que tuve, y bueno sigo teniendo, con la novia de un amigo mío. Lo relatado aquí sucedió no hace ni un año, el año se cumple el 26 de junio. Ante todo quiero decirles que la chica, Carmen, era ya de antes amiga mía, y desde hacia bastante tiempo nos llevábamos muy bien, abrazos, besos, risas, etc., pero nunca habíamos llegado a más.
Empezó de nuevo a mamar mi polla, dame leche calentita, me repetía, mientras me corría abrió la boca y dejó que el primer chorrito entrase en su boca y los últimos los dirigió a sus tetazas. Esta historia sucedió hace un par de veranos, entonces yo tenía 28 años.
Le introduje mi polla, poco a poco fui introduciendo toda, decía que le dolía, comencé a meterla y sacarla mientras acariciaba su coño y me corrí en su culo, desde entonces follamos todos los días. Esto sucedió hace 3 años, me llamo Juan, vivo en el sur de España y tengo 39 años, mi suegra se llama Maria, tiene 59 años y es una mujer normal para su edad, gordita, gran culo, grandes tetas y unos pezones preciosos.
Me puso en cuatro patas. En esa postura notaba sus huevos golpeando mi culito cada vez que me la metía. De vez en cuando, la sacaba para acariciar mi clítoris con ella, haciéndome gritar de placer
Me chupaba la concha de una forma torpe pero aun así me mantuvo bien en tono a la situación, no recuerdo como pero en un momento ya no tenía más mi tanga y sólo podía sentir sus embestidas…
Cualquiera hacía conmigo lo que quería, me penetraron, me hicieron de todo. Y me gustó. No me pregunten porqué. Sé que no normal, pero me gustó y lo disfruté. Disfruté que me hicieran sexo anal. Mi nombre es Natalia y cuando estaba en quinto año del secundario fui en un viaje de intercambio estudiantil a Francia. Soy una chica común. Linda, es verdad, pero común. Mi familia no tenía el dinero para pagarme un viaje a Europa. Y yo desde siempre quise viajar y conocer el mundo. Con lo cual, cuando me enteré la oportunidad que ofrecía la escuela, me anoté de inmediato.
Hola mi nombre digamos que es Mirna, y hoy en día puedo decir que vivo una vida tranquila y bien relajada, no como cuando comencé como corredora de bienes raíces, aunque en ocasiones los recuerdos de ciertas cosas que hecho, a lo largo de mi carrera profesional, no me dejan dormir. Se preguntaran ¿por qué, decidí escribir esta confesión? para mi es simplemente una manera de aligerar mi estrés, y en parte también mi conciencia. No es que yo sea una loca arrebatada, no que va, todo lo contrario, me considero como una persona muy ecuánime, pero que en determinados momentos de mi vida, he pasado por ciertas situaciones muy duras y tuve que hacer cosas, de las que hoy en día, no voy a decir que me arrepiento del todo, pero algunas de las cosas que llegué hacer, de solo recordarlas me hacen sentir en parte culpable, y eso a la vez, me genera en ciertas ocasiones una terrible ansiedad. Y siguiendo el consejo de un amigo gay, decidí escribirlas para sacarlas de mi sistema.
Les voy a contar de a poco una de tantas situaciones voyeur que he tenido en mi vida.
Un mediodía, salí del trabajo como otro cualquiera sin imaginar que iba a vivir una experiencia de las que se pueden llamar inolvidables, quede con un amigo para hacer un café, tenia prisa por volver a casa, pero unos minutos para un amigo siempre están, así que fui donde quedamos, sin saber que iba a suceder, y sin más estuvimos hablando y tomando café, caían unas gotas de agua, nada fuera de lo normal en ese tiempo, decidimos ir para el coche, ya que se hacía tarde, para nada imaginaba lo que iba a pasar…
Me encantan los polvos rápidos. Eso que los americanos llaman un “quicky” y que te echan en cualquier sitio, sin muchos prolegómenos y –sobre todo- sin necesidad de aguantar después en la cama a un tipo coñazo, que termina poniéndose meloso y no sabes cómo quitarte de encima. 





