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Entradas etiquetadas con “eroticos”

amateursA pesar del gran éxito que tienen los juegos eróticos en Japón, el género del hentai parece no interesar a la gran mayoría de los jóvenes estudiantes nipones, que prefieren dedicar su tiempo y dinero en otros menesteres.

El estudio realizado por el Congreso Nacional de Padres y Profesores de Japón, pretendía conocer mejor la conducta de sus hijos respecto a la televisión, el uso de los móviles y los videojuegos.

Contrastando que el poco interés de los estudiantes por el hentai, cabe decir que el género de la acción (incluyendo la lucha) copa el tanto por ciento más elevado, teniendo un 30,9 % del total, junto a los juegos de rol con un 28,4 %. Otro dato interesante es que el 4,8 % de los estudiantes de la escuela elemental no poseen ninguna consola, mientras que en la escuela superior la cifra aunque pequeña sube hasta el 9,2 %.

Fuente: terra


amateursMi amiga Alba estaba comiéndome la polla, con ganas, con las dos manos, mirándome, y chupando con mucha fuerza y ganas, me miraba con sus grandes ojos mientras tenía mi polla en su boca. Esta historia comenzó hace ahora aproximadamente algo más de tres años, cuando conocí a la que hasta hace unos meses era mi novia, Elsa; nos conocimos trabajando de monitores en un campamento, y tras quince días juntos, debí de gustarle mucho, porque aunque ella sabía que yo tenía novia (una malagueña rubia preciosa) no le importó decirlo y mostrarlo públicamente. Tengo que decir que aquella situación al principio me halagaba y yo me dejaba querer, pero a medida que sus insinuaciones y comentarios fueron siendo más evidentes, me fueron molestando y me hacían sentir incómodo, no sólo por mí, sino por mi novia, Tatiana.

El caso es que el campamento acabó, regresamos todos a Madrid, y todo el equipo de monitores (que éramos un buen grupo) seguimos quedando los fines de semana para salir a tomar unas cañas y claro está, coincidían tanto mi novia como aquella chica tan entusiasmada por mí.

A mí novia, que no era tonta, le llegaron ciertos rumores de la famosa chica del campamento, que si Elsa por aquí y Elsa por allá, pero por alguna extraña razón, que nunca entenderé, ninguna de las dos se evitaban, sino que eludiendo el tema en cuestión, a las dos parecía agradarles charlar y conversar. Imaginaos que extraña situación ver a las dos riendo y cuchicheando, sabiendo que en el fondo eran rivales.

Poco a poco, fueron pasando los días y con los días las semanas, y con Tatiana la relación no iba ni para delante ni para detrás, sin embargo me comenzó a hacer gracia tener aquélla otra chica, que siempre estaba pendiente de mí, insinuándose con todo descaro, sin importarle mi novia, a la que ahora conocía de sobra y que casi eran amigas.

Una noche, quedé sin mi novia con varios monitores (incluida esta chica, Elsa) para tomar unas jarras de sangría en un bar del centro, y entre risas y mofas, y por supuesto, la sangría, mis instintos más básicos me dijeron que aquella noche algo ocurriría con Elsa.

Y así fue, parece que todos se confabularon y a la salida del bar desparecieron, dejándonos a ella y a mí solos, y tras una charla frívola de las que no van a ningún lado, me armé de valor y suavemente la cogí por la cintura, la apoyé contra un coche, mientras ella me miraba con una sonrisa de complacencia y la besé lo más suavemente que pude, para ir dejando paso al cabo de unos minutos, a una pasión desbordante que nos llevó directamente a mi casa, en un casi cogido a toda prisa, para acabar la noche entre las revueltas sábanas de mi cama, que aún retenían el olor de mi novia.

Al día siguiente lo dejé con Tatiana, y desde aquella primera infidelidad, estuve con ella, en una relación que con mis 21 añitos de entonces, se podría llamar, seria.

Ella, que estudiaba Educación Física y tenía un cuerpo que quitaba verdaderamente el hipo, era bastante más experta que yo en el tema sexual, me enseñó a hacer mil y una cosas nuevas, y descubrí mi gran atracción por el sexo, así como mis ganas de innovar e imaginar, por lo que pronto nuestras relaciones sexuales alcanzaron niveles verdaderamente impresionantes.

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amateursAl inicio de la década de los 90 llegaron a los salones recreativos una serie de juegos que acaparaban por completo la atención de los jugadores más jóvenes, ya que usaban como incentivo fotos y dibujos de unas simpáticas y picantes muchachitas. En España, las dos máquinas que gozaron de mayor popularidad fueron el Gals Panic y Pocket Gal.

En aquella época, Internet estaba al alcance de muy pocos, y los que rondábamos los 12 años, nos veíamos obligados a dar un largo paseo con rumbo a un kiosco de otro barrio, para poder hacernos con una revista “prohibida”, ya que en nuestro barrio los kiosqueros nos conocían por comprarle diariamente golosinas al terminar las clases. Es cierto que había gente que presumía de poder ver películas picantes en Canal +, sin embargo la mayoría mentía y no se atrevía a hacerlo por miedo a que lo descubrieran sus padres.

¿Estábamos hablando de máquinas arcade no? Pues volvamos con el tema. Un buen día llegaron un par de máquinas nuevas (sí, antes los recreativos iban cambiando de máquinas de cuando en vez) al salón de mi barrio y, efectivamente eran el Gals Panic y el Pocket Gal. Y cada vez que alguien introducía una moneda de 25ptas la ranuras, sin saberlo, su partida estaba siendo seguida de reojo por la mayoría de los adolescentes y jovenzuelos presentes, y por algún que otro mayor. ¿Por qué? Pues por que a medida que pasabas las pantallas, el juego te iba alegrando la vista con fotos de unas chicas muy ligeras de ropa.

Iban pasando las semanas y la expectación inicial por las chicas decayó con la misma rapidez con la que ellas se quitaban la ropa. Pero hasta entonces, cada uno tenía su chica favorita y no eran raras las discusiones que pretendían llegar a una conclusión sobre cuál de ellas estaba mejor o peor (ya que en general no eran del todo guapas). Sin embargo y afortunadamente en algunos casos, el incentivo de las chicas era una simple excusa y esta etapa arcade y pervertida nos dejó más de un juegazo que a día de hoy es considerado clásico.

Pocket Gal (Super Pool III)

Pocket Gal

En 1987 el Pocket Gal salía al mercado de la mano de Data East y con el tiempo se convertiría en uno de los mayores éxitos de la compañía. Este juego de billar contaba con 4 niveles y nuestro objetivo, cómo no, era introducir las bolas en los agujeros realizando el menor número de tiros. Jugábamos solos, pero a medida que lográbamos los objetivos que nos eran propuestos, una amable mujercita nos obsequiaba con su imagen en paños menores.

El Pocket Gals tendría dos secuelas, el Pocket Gal 2 y el Pocket Gal Deluxe.

Si quieres velros todos pasate por PixFans, te aseguro que recordar tan buenos momentos con estos juegos clasicos es todo un subidon ;)


amateursMe acuerdo que cuando instalé por primera vez en mi computadora el fax módem, para conectarme a Internet, lo primero que hice fue meterme al chat. Estuve mucho rato chateando con diferentes personas hasta que uno llamado “Contigo” me pidió que lo hiciéramos en privado y comenzamos a hablar, como siempre sobre nuestros rasgos y posteriormente nos fuimos al plano sexual.

Ambos nos confesamos lo que nos gustaba hacer y que nos hicieran en la cama. Nos calentamos mutuamente y nos comenzamos a pajear hasta que acabé lanzando mi semen sobre el teclado. Me desconecté quedando para el otro día de chatear nuevamente.

En esa oportunidad me describí y le pedí que se describiera, era blanco, 21 años, como de 1,70 con 18cms buen cuerpo, no lo dudé y concertamos una cita para el otro día por la noche. Como a las 10 de la noche salí de mi casa para encontrarme con él en la plaza principal de mi ciudad. Llegué al sitio acordado, ahí estaba él vestido como me había dicho, y yo llegué y aunque lo reconocí no le dije nada, solo esperé a que él se decidiera.

Después de mirarlo por 5 minutos, él se acercó a mí y me preguntó ¿tú eres Gustavo?, Enseguida le contesté que sí y me dijo que le acompañara hasta su departamento, y que no habría problema porque sus padres y hermano no estaban.

Caminamos poco tiempo pues él vivía muy cerca, en pleno centro de la ciudad. Al entrar al departamento quedé maravillado, era precioso. Nos pusimos a hablar de lo que hacíamos en la vida y yo estaba excitadísimo, sobretodo que le miraba ese culito paradito y gordito que pedía ser tocado. Luego me invitó para su dormitorio para que viéramos algunas fotos que tenía almacenadas en su computadora.

Mientras recreaba mi vista él fue por una botella de champagne y comenzamos a beber, muy rápidamente al extremo de acabarla en menos de media hora, lo que provocó que nos mareáramos y también hizo que me calentara. Alejandro, así se llamaba, inició sus tocadas por todos lados y yo le dejé, luego nos desnudamos, y comenzamos a tocarnos con más fuerza, yo comencé a pajearlo (lo había deseado desde el principio) y él hizo lo mismo, seguíamos pajeándonos y viendo las fotos que tenía en su computadora.

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amateursSentir aquello tan caliente me mató de placer, y cuando sus centímetros fueron entrando uno tras otro, sentí desfallecer allí mismo. Era su esclavo, que me hiciese lo que el quisiera no me importaba… Os voy a contar una historia en la cual un muy amigo heterosexual me provocaba constantemente hasta que pasó lo que más deseaba yo en mis años de juventud, la que todavía sigue por supuesto, ya que tengo 19 años.

Como ya dije tengo 19 años, al igual que mi amigo Sergio. ¡Ah!, se me olvidaba. Mi nombre es Diego, mido 1,85 y peso 70 kilos, aunque como no hago ejercicio no tengo los músculos marcados ni nada por el estilo, aunque me gustaría tenerlos por supuesto, de todas formas estoy bastante bien, a eso ayudan mis ojos verdes, ya que posteriormente a lo ocurrido me di cuenta con experiencias que pocos chicos se pueden resistir a ellos. Sergio para mí era un dios, aunque para mi gusto excesivamente delgado, la verdad, pero es que es guapísimo y su cuerpo es fantástico, aunque repito que bastante delgado. No comencé a sentir nada por él hasta que en los carnavales, en Huelva (donde vivimos), salimos todos por la noche.

Estando en un pub llamado Destilation, yo bailaba con mis amigas Mara y Vero cuando de repente veo como Sergio, quien iba disfrazado de monje, se deshace del disfraz y únicamente permanecen cubriendo su cuerpo unos pantalones vaqueros. Me quedé mirando a su torso un buen tiempo, me estaba poniendo demasiado “malo”. A causa de unos cuantos enfrentamientos verbales entre algunos pequeños grupos de la pandilla a la que todos permanecíamos, ésta se quebró y quedó dividida en varios grupos. Uno de ellos era el nuestro, el de Vero Mara y yo, que después de aquello nos volvimos súper amigos, éramos como hermanos.

Lo que ocurría es que Sergio comenzó a pasar de nosotros y frecuentaba el grupo de Carlos, Juan y otros muchos, ya que seguramente ellos, al ser más, eran más divertidos que nosotros (sarcasmo). Sergio se dio cuenta de que únicamente lo utilizaban para buscar chicas, ya que Sergio conocía a muchas y se follaba a 3 distintas por semana, era patético a los ojos de Mara, Vero y yo. Un día en el cual ellas 2 y yo íbamos a dormir juntos en casa de Mara, Sergio se presentó allí muy triste, pidiendo perdón por haber dudado de nosotros, incluso soltó alguna lágrima que otra, mientras nos confesaba que nos había echado mucho de menos y nos quería mogollón. Yo, de paso, le confesé a él mi gran secreto, el que ya sabían tanto Mara como Vero, yo soy gay. Sergio lo sospechaba, me dijo después, ya que se me notaba a millas de distancia.

Esa noche se quedó a dormir con nosotros, aunque no dormimos nada en absoluto, pues permanecimos toda la noche despiertos en el ordenador, escuchando música y charlando. A partir de ese día Sergio siempre que me veía me guiñaba un ojo, o muchas veces se me acercaba y me susurraba al oído “Hoy estás muy guapo” o “Hoy te lo comería todo”, a lo que yo me reía y por supuesto él también. Todas estas cosas a mí me daban muchísimo morbo, y me daban mucha más confianza. Hubo varias veces en las que incluso cuando no había nadie visible y estábamos solo los 4, me pellizcaba el culo, ya que Mara tenía la mala costumbre de hacerlo ella también, pero no solo a mí, sino también a todo el mundo.

Algo que me dio un subidón enorme de excitación fue un día en el cual Sergio al llegar al punto de encuentro habitual me dio dos besos en medio de la calle. Esto en España es rarísimo entre hombres, pero yo me sentí súper bien. Unos meses después, nos volvimos a quedar a dormir en casa de Mara, pero Verónica solo pudo estar con nosotros hasta las 4 de la mañana. A eso de las 5 de la mañana Mara sacó unas botellas de licor, y nos empichamos los tres (Mara, Sergio y yo). Yo estaba haciendo un trabajo para la carrera, pero llegó un momento en que comencé a colocarme y pasé de seguir con ello. Sobre decir que durante esa noche las provocaciones de Sergio eran matadoras. Muchas veces me acariciaba el brazo, riéndose después como siempre.

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Extasis Interracial

09.04.2008

amateursSoy Ninette Montero LaSalvia, soy TV, vivo en Guadalajara, México y espero les guste este relato queridos lectores. La hermosa experiencia que les contaré la viví al lado de Thamar López, otra chica TV que además de ser mi mejor amiga es mi amante más ardiente.

Una noche de verano, mientras ella y yo nos entregábamos a nuestro amor lésbico, nos dimos cuenta que ambas teníamos el mismo deseo carnal secreto: las dos deseábamos ardientemente entregarnos a Marcus, así que decidimos buscarlo al día siguiente. Marcus es el novio de Marcela, la propietaria de un salón de belleza y centro de reunión de travestis que Thamar y yo frecuentamos. Marcus es un hombre de raza negra, Marcela lo conoció en los barrios más bajos de New York, lo hizo su amante y lo mantiene mientras vive en México a cambio de sus favores sexuales, los cuales suele compartir con otras mujeres y con muchas TVs.

Marcus accedió a reunirse con nosotras en casa de Thamar, aprovechando que Marcela había viajado a Madrid. Nos dijo que desde hacía un buen tiempo se había fijado en nosotras y que quería conocernos más a fondo. ¡WOW! Nosotras estábamos súper excitadísimas y mojadas por sus palabras. Así que decidimos arreglarnos como nunca para la ocasión. Yo me puse mis sandalias de plataforma y tacón súper alto, un micro short ajustadísimo de mezclilla azul con bolsillos atrás cubría mi culo, aunque no en su totalidad, y ocultaba temporalmente la más hermosa tanga de encaje de mi colección.

Mi arreglo lo completaba un wonderbra que me formaba unas tetas discretas y una ombliguera de color rojo. Thamar por su parte escogió también lo más bello de entre su ropa íntima pero se decidió por un vestido rosa con una falda holgada escandalosamente corta. Thamar se arregló como una hermosa pelirroja de ojos verdes y yo nunca dejaré de ser rubia de ojos azules.

Al terminar de arreglarnos no pudimos evitar abrazarnos por la cintura y fundirnos en el beso más ardiente producto de nuestro amor de mujer. Thamar me besaba el cuello y me metía el dedo cuando sonó el timbre.

- Espera amor, le dije, nuestro invitado ha llegado y debemos atenderlo.

Tomadas de la mano fuimos a abrirle la puerta y lo recibimos con enorme entusiasmo. El llegó en shorts y camiseta, y no había nada en su escultural e imponente anatomía que no fuera objeto de nuestros deseos. Thamar y yo estábamos súper mojadas y sus palabras en inglés nos quitaban el aliento. Por comodidad de mis lectores transcribo sus palabras traducidas al castellano.

Después de unos minutos de tequilas y risas llegaba el momento que esperábamos. Marcus se quitó la camiseta, yo me acerqué a él por el frente y Thamar hizo lo propio por detrás. Sus manos acariciaban mis nalgas, y yo sentía que me quemaban; no sé si era porque sus manos negras eran de fuego o porque mi culo estaba ya incendiándose. Mis manos estaban sobre sus pectorales perfectamente formados y sobre su mejilla. Nuestras bocas y lenguas practicaban un ritual amatorio excitante que incluía sonidos de labios juntándose e intercambio de saliva. Thamar, por su parte, estaba hecha una loca acariciando su espalda, los músculos de sus brazos y los de sus piernas.

Ya estando ambas frente a Marcus Thamar procedió a quitarse su vestido y quedar solo en tanga y bra de algodón. Besábamos su pecho como perras enloquecidas, acariciábamos su cara, su espalda y sus piernas y el hacía lo propio acariciándonos las nalgas y rascándonos entre ellas. Thamar besaba su cara y acariciaba su calva y su espalda mientras yo, arrodillada ante ese monumento de hombre, bajaba su short y su trusa.

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Llamada Inoportuna

02.04.2008

amateurs¡Hola a todos! Quisiera relatarles la historia que tuve, y bueno sigo teniendo, con la novia de un amigo mío. Lo relatado aquí sucedió no hace ni un año, el año se cumple el 26 de junio. Ante todo quiero decirles que la chica, Carmen, era ya de antes amiga mía, y desde hacia bastante tiempo nos llevábamos muy bien, abrazos, besos, risas, etc., pero nunca habíamos llegado a más.

Ella era una de las mejores amigas de mi novia cuando la conocí, y cuando rompí la relación con mi novia, seguimos siendo buenos amigos. De hecho me ayudó bastante a superar la ruptura con mi pareja, pero no hubo nada, alguna tarde en su casa viendo alguna película y tomándonos algún café y nada más.

Poco después de romper yo con mi novia, Inés, un amigo mío empezó a salir con Carmen, a lo que yo no me opuse en algún momento, pues los dos eran amigos míos, aunque él tampoco lo era mucho para mí, pero bueno, era mi amigo, así pues casi me alegré un poco de que comenzaran esa relación.

Tras un tiempo, no muy largo, él se fue a trabajar a Madrid, nosotros vivimos en Valencia (aunque soy de Alicante, pero vivo en un piso de alquiler), y Carmen se quedó aquí, pues estudia aquí en Valencia. Entonces al estar en Madrid él se pasaba toda la semana sin ver a Carmen, por lo que ella pasaba mucho tiempo conmigo pues se sentía sola, y yo como estudio lo mismo que ella pues no tenia algún problema para estar con ella. Pasábamos casi todas las tardes estudiando juntos y haciendo cualquier tontería, la verdad que estudiábamos poco, aunque nada para poner en juego su relación.

Entonces Emilio comenzó a ponerse celoso de mí, y comenzó a desconfiar de mí, algo que a Carmen y a mí nos hacía mucha gracia, pues él empezaba a decirnos cosas como que pasábamos demasiado tiempo juntos, que parecíamos más pareja nosotros, que cuando él estaba con Carmen, que yo parecía su amante, y así con las tonterías, Carmen y yo empezamos a tontear cuando estaba él delante para darle celos, y reírnos de él, lo que no le gustaba nada a Emilio, se cabreaba un montón, pero a nosotros nos hacia mucha gracia.

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amateursEmpezó de nuevo a mamar mi polla, dame leche calentita, me repetía, mientras me corría abrió la boca y dejó que el primer chorrito entrase en su boca y los últimos los dirigió a sus tetazas. Esta historia sucedió hace un par de veranos, entonces yo tenía 28 años.

Todavía conservo una gran amistad con mi amigo Felipe, nos conocimos estudiando Derecho en Santiago de Compostela, primero compartimos colegio mayor y luego piso pero sobre todo compartimos muchísimas experiencias.

Como cada verano desde que nos conocimos llegaron las fechas de agosto en que su pueblo está de fiestas y volvió a invitarme como siempre. Creo que ya llevaba cuatro veranos sin acercarme por diferentes motivos, que si el trabajo, que si la novia, el caso es que este año María, mi novia, tenía que desplazarse ese fin de semana por trabajo a Madrid así que me decidí a ir.

Cuando llegué a casa de Felipe nada había cambiado en estos cuatro años, el chalet todavía parecía nuevo, el césped impecable y los padres de Felipe tan agradables como siempre. Después de bajar la maleta y de saludar a todos subí a la habitación de invitados, era la única que estaba en la planta de arriba, en la buhardilla, y tenía una cama grande y fotos de la familia por todos lados. Cuando vi aquellas fotos me acordé de la hermana pequeña de Felipe…cuando la conocí debía tener catorce años, así que ahora debe andar por los diez y ocho.

Después de instalarnos bajamos a cenar algo y nos preparamos para salir de marcha. Entonces le pregunté a Felipe por su hermana, Anita. Me dijo que se había ido a la piscina de una amiga toda la tarde pero que ya la vería mañana, y que le había preguntado mucho por mí todo este tiempo.

La noche no estuvo mal aunque creo que nos pasamos con las copas, creo que eran las seis cuando llegamos a casa. Después de caernos un par de veces en las escaleras subí a mi habitación a dormir, lo necesitaba.

Entré en la habitación procurando no hacer ruido y al encender la luz me quedé de piedra. Tumbada en mi cama, media dormida y media desnuda estaba Anita. Enseguida la reconocí por el pelo tan rubio que tenía, su carita aniñada, aunque el cuerpo le había cambiado mucho. Llevaba puesta una camiseta de tirantes muy ajustaba que dejaban ver unas tetas redondas y firmes, mmmmmm,y unas braguitas de colores.

-Perdona! No sabía que estabas aquí, ya me voy a dormir a otra habitación- le dije. Creo que en seguida se dio cuenta de lo nervioso que me había puesto. -No pasa nada Pablo, te estaba esperando.

-¿A mí? ¿Por qué? Sin darme cuenta, creo que inconscientemente cerré la puerta y me senté en la cama. -No sabes las ganas que tenía de volver a verte, ¿te acuerdas de las fotos que nos hicimos la última vez que viniste en la piscina? ¿Tú, yo y mi hermano?

-Claro, recibí las copias con tu carta a los pocos días.

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amateursLe introduje mi polla, poco a poco fui introduciendo toda, decía que le dolía, comencé a meterla y sacarla mientras acariciaba su coño y me corrí en su culo, desde entonces follamos todos los días. Esto sucedió hace 3 años, me llamo Juan, vivo en el sur de España y tengo 39 años, mi suegra se llama Maria, tiene 59 años y es una mujer normal para su edad, gordita, gran culo, grandes tetas y unos pezones preciosos.

Transcurría el mes de julio y ella vino a pasar unos días a casa, mi mujer trabajaba en horario de mañana y yo estaba en turno de noche. Eran las 12 de la mañana y me levanté, ya no podía dormir por el calor que hacía, fui a la nevera para beber un poco de agua y mi suegra estaba en la salita, viendo la televisión.

Yo solo llevaba el calzoncillo, al verla me preguntó si ya me había levantado y le dije que hacia tanto calor que no podía dormir, me senté junto a ella y me dijo que ella también pasaba mucho calor, acostumbrada a su Galicia. Yo le contesté que era normal, que se ponía muchas fundas de ropa como las cebollas, y ella subiéndose un poco la bata mostró que solo llevaba eso y la ropa interior, se le vieron un poco las bragas y eso me puso a 100, imagínense llevaba 4 días sin follar con mi mujer debido a su presencia.

No se que me pasó, pero el caso es que la polla se me puso dura, y ella se dio cuenta, miró de reojo y vio como la polla salía un poco fuera, me quedé un poco cortado, pero me lancé, le acaricié la pierna y le dije, que suaves las tienes, ella para mi sorpresa se dejó hacer y me dijo que ahora ya no estaba de buen ver, que estaba vieja, pero que de joven era preciosa. Yo contesté que para nada, que me había puesto cachondo y mostré sin reparo mi paquete diciéndole que se salía fuera y me bajé el calzoncillo y le mostré mi polla.

Ella la miró y le dije que me enseñara otra vez sus bragas, me dijo que estaba loco, que me creía pero llevé mi mano a su entrepierna y se dejó hacer, empecé a desabrochar los botones de su bata, y besé su cuello. Empecé a acariciar sus tetas por encima del sujetador y poco después le quité la bata y el sujetador, tenía unas tetas gordas, caídas pero unos pezones duros y maravillosos, se los comí con ganas.

Bajé y le quité las bragas, su coño era peludo, algo canoso, pero me excitó muchísimo, le pregunté si se lo habían comido y me dijo que nunca, que su marido era muy tradicional y que le encantaría probarlo… Le dije que me encantaba oír guarradas y que se comportara como una auténtica puta. Empecé a comerle el coño, al poco tiempo se corrió en mi boca diciéndome, Juan cabronazo, le pones los cuernos a tu mujer con su madre, eres un hijo de puta…

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amateursMe puso en cuatro patas. En esa postura notaba sus huevos golpeando mi culito cada vez que me la metía. De vez en cuando, la sacaba para acariciar mi clítoris con ella, haciéndome gritar de placer

Trabajo, desde hace unos años, entre una universidad (en la que colaboro con una investigación científica) y un instituto, en el que imparto clases de ciencias. Aquel día estaba francamente apurada. Los exámenes se me venían encima y un montón de trabajo acumulado, que me ponía frenética, me hacía pensar que no daría a basto con todo aquel papeleo. Tenía que presentarme a oposiciones, así que mi tiempo libre se quedaba reducido a un ínfimo momento. Aquel día pedí permiso al decano para tomarme todo el tiempo que necesitara para dejarlo todo terminado. Él, que me conocía desde hacía mucho, me dijo, sin dudar, que no había problema. Para facilitarme el trabajo, estaría todo dispuesto para cuando yo me fuera. Sólo era necesario que, al salir, cerrara la luz general y la puerta de entrada.

Los días de mayo tocaban ya a su fin, y el sol aún entraba, poco, por las rendijas de la ventana. Tenías los cristales abiertos, porque hacía un calor sofocante. Me fui hasta el surtidor que teníamos para momentos de sed y llené el vaso. En lugar de beberme el contenido, metí la mano y esparcí el contenido por mi escote y por mi rostro. Iba muy poco maquillada, apenas un toque de carmín veraniego (un rosa violáceo), y un poco de perfilador de ojos en la parte superior del párpado. Me quité los zapatos que me estaban matando y en un alarde de sensualidad repentina, estiré mis largas piernas sobre la mesa, para contemplar su longitud y el incipiente bronceado.

No estoy excesivamente delgada, prefiero decir que llenita o con curvas, aunque en realidad soy muy alta, mi pecho, que es bastante abundante (llevo una 110 de sujetador) hace que parezca mucho más gordita. Mis caderas son anchas, pero las piernas largas lo disimulan bastante. Y, para rematar, tengo unos labios gruesos y bien perfilados, glotones y golosos, que, aunque me esté mal el decirlo, han levantado alguna exclamación de admiración entre mis congéneres masculinos. Me sentía realmente orgullosa de ellos.

En la contemplación de todo eso estaba cuando, de repente, se apagó la luz. ¡Lo que me faltaba! Un apagón. O eso imaginaba. Y, sin embargo, las farolas exteriores sí alumbraban. Descalza como estaba, acomodándome el vestido vaporoso de verano, me dispuse a averiguar cuál era el origen de todo aquello. A tientas, fui andando por el pasillo. De pronto, una luz me dio directamente en los ojos. Ni siquiera había oído los pasos, por lo que deduje que estaba ahí hacía tiempo. Una voz masculina susurró: “¿Quién eres y qué haces aquí?”. Impresionada aún por el susto, respondí a duras penas:

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amateursMe chupaba la concha de una forma torpe pero aun así me mantuvo bien en tono a la situación, no recuerdo como pero en un momento ya no tenía más mi tanga y sólo podía sentir sus embestidas…

Mientras estudiaba en Córdoba, siempre mantuve como fijo a mi novio de mi ciudad natal, aunque el tiempo fue haciendo mella en nuestra relación…y la monotonía fue finalmente lo que me llevó a engañarlo una vez más.

Esta historia ocurrió en nuestra ciudad natal con un chico de unos 2 años menor que yo… o sea que tendría unos 18, lo conocía bastante ya que su hermano salía en ese entonces con mi hermana menor…entonces coincidíamos en alguna que otra fiesta o reunión familiar. Esa noche tuvimos un asado en casa de mi novio, estábamos como 20 chicos aproximadamente, cuando terminamos la comida fue que recién nos dimos cuenta que nadie había llevado nada para postre… (Sin imaginar todavía que yo terminaría siendo el postre de alguien esa noche)

Como todos ya estaban un poco pasados de copas me ofrecí para ir a comprar helado y como no tenía carro… Matías se ofreció a llevarme…

De camino a la heladería la conversación fue más jocosa que en la fiesta dado que como no estaba mi novio presente ya no se sentía cohibido, sin embargo yo soy una mujer que gusta de tomar al toro por las astas por lo que no me gusta ser “apurada” sino más bien soy la que toma el papel activo…y vaya que me encanta seducir.

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amateursCualquiera hacía conmigo lo que quería, me penetraron, me hicieron de todo. Y me gustó. No me pregunten porqué. Sé que no normal, pero me gustó y lo disfruté. Disfruté que me hicieran sexo anal. Mi nombre es Natalia y cuando estaba en quinto año del secundario fui en un viaje de intercambio estudiantil a Francia. Soy una chica común. Linda, es verdad, pero común. Mi familia no tenía el dinero para pagarme un viaje a Europa. Y yo desde siempre quise viajar y conocer el mundo. Con lo cual, cuando me enteré la oportunidad que ofrecía la escuela, me anoté de inmediato.

El mecanismo era el siguiente: una chica de Francia, en este caso particular de nombre Melanie, vendría a vivir a mi casa por un mes y yo iría a Francia a vivir en la casa de ella por un mes. Yo había salido sorteada para el viaje dentro de los que se anotaron y autorizada por los profesores debido a mis buenas calificaciones. Ya que un alumno/a por más que saliera sorteado/a con malas calificaciones no sería autorizado por el Colegio a viajar.

Me describo, para que puedan imaginarme mejor, les cuento que soy rubia, soy tirando a alta. Soy flaca, tengo buen cuerpo, mis amigas me dicen que tengo un aire a Ingrid Grudke (yo no les creo, me parece demasiado, ella es una supermodelo, pero es lo que mis amigas dicen). Tengo buena cola y lindos pechos. Y los chicos del curso cuando pueden me elogian ambos.

Todo ese último año de secundaria estuve muy emocionada con la idea de poder viajar a un país extranjero. Nunca lo había hecho y que más lindo que Francia. Un hermoso país para conocer y disfrutar. La ciudad del amor. Del romanticismo. La ansiedad hizo que el año se me pasara volando, pero finalmente todo en la vida llega.

Junto a mi familia hicimos todos los preparativos del viaje y cuando tenemos todo listo, nos dirigimos al aeropuerto, me subo al avión y me voy rumbo hacia Francia. El viaje se hace largo, pero como iba muy contenta, se hizo largo para los demás pasajeros no para mí. Tuve algún percance con un gordo baboso que me tocó al lado y que me miraba todo el tiempo las piernas pero nada más. La comida excelente, el servicio del avión excelente también y por suerte dieron excelentes películas para ver. Todo iba de maravilla. De diez.

El avión llega al aeropuerto y aterriza. Cuando salgo del avión enseguida me doy cuenta que no estaba en París sino en otro lado. Una ciudad o pueblo mucho más chico, en las afueras, pero cerca de París, la ciudad del mundo que tanto yo quería conocer. Aunque no era París a donde estaba, el optimismo y las ganas por el viaje no me dejaban ver la realidad por completo. Seguía muy emocionada y contenta.

Por suerte, me estaban esperando. En el aeropuerto un empleado de la familia que me iba a alojar, tenía un cartel que decía Natalia y mi apellido. Era muy grandote, parecía un hombre de seguridad de una discoteca. Me saludó muy cordial y educadamente, me dio la bienvenida en ambos idiomas (español y francés) y me comentó brevemente, algo acerca de la ciudad y de la casa a dónde iba. Hablamos de trivialidades e hizo algún que otro chiste, pero se notaba que no era un tipo muy conversador sino que estaba haciendo un esfuerzo grande para ser cordial y amable conmigo. Yo le agradecía el gesto y trataba de facilitarle las cosas. Me miraba un poco el escote, pero yo estaba tan contenta que no me molestaba.

Al llegar, saludo a la familia. Los dos dueños de casa se llamaban Rikjard y Rachel. Aunque a la Sra. Dueña de Casa le decían Madam. Todos la llamaban así. Nos presentamos mutuamente, hacemos las introducciones de cortesía correspondientes y también charlamos acerca de trivialidades para romper el hielo.

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amateursHola mi nombre digamos que es Mirna, y hoy en día puedo decir que vivo una vida tranquila y bien relajada, no como cuando comencé como corredora de bienes raíces, aunque en ocasiones los recuerdos de ciertas cosas que hecho, a lo largo de mi carrera profesional, no me dejan dormir. Se preguntaran ¿por qué, decidí escribir esta confesión? para mi es simplemente una manera de aligerar mi estrés, y en parte también mi conciencia. No es que yo sea una loca arrebatada, no que va, todo lo contrario, me considero como una persona muy ecuánime, pero que en determinados momentos de mi vida, he pasado por ciertas situaciones muy duras y tuve que hacer cosas, de las que hoy en día, no voy a decir que me arrepiento del todo, pero algunas de las cosas que llegué hacer, de solo recordarlas me hacen sentir en parte culpable, y eso a la vez, me genera en ciertas ocasiones una terrible ansiedad. Y siguiendo el consejo de un amigo gay, decidí escribirlas para sacarlas de mi sistema.

Para empezar les diré que después de que me casé con mi esposo, yo recién terminaba de estudiar, administración de empresas, lo cierto es que no pensaba trabajar, ya que según mi esposo no era necesario, pero después del año, tanto él como yo cambiamos de manera de pensar, ya que las cosas se pusieron bien duras. Así que sin tener realmente mucho conocimiento, me dediqué a buscar empleo, fue cuando una ex compañera de clases me comentó que vendiendo propiedades una podía sacar muy buen dinero, así que ya lo único que me hacía falta era sacar la licencia, para la que realicé las gestiones necesarias, con el fin de obtenerla. Y en esa ocasión fue que se me presentó una de esas situaciones, ya que la misma ex compañera de clases, me propuso que si deseaba sacar la licencia con rapidez ella podía hacerme el favor de presentarme a una de las personas, que con nada más una palabra suya me la daban, pero que a cambio, de seguro esa persona me pediría un favor intimo. Estuve a punto de mandarla al infierno, cuando casi de inmediato me comentó, que era una de las profesoras que yo conocía, cosa que no podía creer. No sé por qué, no me pareció nada malo si se trataba de otra mujer, al fin en ocasiones, yo misma había tenido una que otra experiencia con amigas mías, y no por eso dejaba de amar a mi marido.

En fin ella me acompaño donde la profe, habló por mí, y después de lo cual mi amiga me dijo que la profesora nos esperaba por la noche en su casa. Y antes de salir de su oficina, ya tenía su recomendación para que se me expidiera la licencia. Esa noche le dije a mi esposo que una ex compañera de clases se casaba y le haríamos una despedida de soltera, que cuando terminara lo llamaba para que me pasara recogiendo. Pero como él confía tanto en mi, además que le da flojera manejar de noche, me dijo que me llevase el auto, para que él pudiera dormir tranquilo. Por lo que después pasé por mi amiga y finalmente llegamos a casa de la profe. Apenas entramos ella nos recibió, únicamente vestida con una bata roja de satín, y sin perder tiempo nos invitó a las dos a que nos quitásemos toda la ropa. Yo a todas estas siempre con algo de vergüenza, finalmente me desnudé frente a ellas dos completamente, mientras que mi amiga se quedó únicamente con su sostén puesto.

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amateursLes voy a contar de a poco una de tantas situaciones voyeur que he tenido en mi vida.

Me he hecho un experto espía a través de los años. Empecé a los 12 años espiando a un prima y una novia de un primo de 19. y hoy con mis 40 años sigo con el vicio obviamente mucho más experimentado.

Tenía 25 años y estaba saliendo con una chica de mi edad que tenia una madre de unos 45 pero de esas que están mejor que la hija, la mujer estaba divorciada hacia ya variso años.

Muchas veces en verano cuando estábamos por entrar al departamento nos gritaba que esperemos un rato que se tenia que cambiar porque estaba desnuda, eso me producía un sentimiento de excitación y curiosidad ver ese cuerpo desnudo. Saber como eran sus pezones, su vulva su vello púbico. Así estuve varias semanas, escuchando muchas veces como se iba a duchar e imaginándome el jabón pasando entre sus labios y exponiendo el clítoris, lo único que impedía que valla hasta el baño y la espiará era , mi ennovia. Pero un día se dio la oportunidad.

Tengo que contar que el espiar no es una cuestión de ir y mirar, si uno quiere minimizar los riesgos debe tener en cuenta muchas cosas, primero y ante todo por donde espiar, una vez que eligió por donde como espiar , ver si hay posibilidades de que lo descubrán etc.

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Un dia de Lluvia

30.01.2008

amateursUn mediodía, salí del trabajo como otro cualquiera sin imaginar que iba a vivir una experiencia de las que se pueden llamar inolvidables, quede con un amigo para hacer un café, tenia prisa por volver a casa, pero unos minutos para un amigo siempre están, así que fui donde quedamos, sin saber que iba a suceder, y sin más estuvimos hablando y tomando café, caían unas gotas de agua, nada fuera de lo normal en ese tiempo, decidimos ir para el coche, ya que se hacía tarde, para nada imaginaba lo que iba a pasar…

Empezamos a caminar, y la lluvia empezó a caer más fuerte, ya no eran unas simples gotas, el cielo se estaba poniendo demasiado oscuro y la lluvia empezaba a caer con más fuerza, hasta ese momento estaba tranquila, el chico me atraía pero solo lo sabia yo, en ningún momento imagine que el también me deseaba, así que al acercarnos al coche, al lado de la muralla, me empezó a tocar el culo, yo me puse nerviosa, no sabia que hacer, quería hacer caso a mi cabeza y en parte mi cuerpo me pedía que le dejase continuar a ver hasta donde llegaba el juego, no se que tiene ese chico que solo con mirarme de una manera, o ponerme la mano encima me enciende, me puede más el deseo que nada, yo cortada le decía que me iba, que parase, pero en vez de ir hacia el coche, me indico besándome el camino hacia la parte de arriba de la muralla.

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amateurs Me encantan los polvos rápidos. Eso que los americanos llaman un “quicky” y que te echan en cualquier sitio, sin muchos prolegómenos y –sobre todo- sin necesidad de aguantar después en la cama a un tipo coñazo, que termina poniéndose meloso y no sabes cómo quitarte de encima. Ese tipo de cosas ha hecho que algunos, incluidas amigas mías, digan por ahí que soy una putilla, pero no se trata de eso.

Le tesis general es que son los tíos los que ligan y quienes presionan hasta que te la cuelan. No estoy de acuerdo. Por lo menos en mi caso. Yo soy una convencida de ese viejo refrán según el cual “los tíos follan cuando pueden y las tías cuando quieren”. Y con quién quieren, que es mucho más importante.

Podría hacer una lista enorme, de lugares inopinados donde he follado y otra igual de enorme de tipos a los que me he tirado. En cuartos de baño públicos, en rellanos de escalera, dentro del coche, fuera, en la butaca del cine. El último polvete –el penúltimo porque ayer me corrí una buena juerga – lo eché en la oficina y es el que os voy a contar, porque todavía me hace gracia. La nuestra es una empresa muy estirada, donde las chicas tenemos que ir vestidas de ejecutivas audaces, con medias y zapatos, y a los hombres se les exige corbata.

Hay bastante rotación de personal y eso hace que de vez en cuando caiga por alli gente bastante maja. La ventaja que tienen los que llegan de fuera y están sólo de visita es que te lo puedes pasar de miedo y no hay que aguantarlos después, porque se vuelven a sus delegaciones a los pocos días. Eso es lo que pasó con el francés, que lleva nuestra oficina en París. Es un tipo joven, delgadito, con pinta de moderno, una leve perilla rubia y el pelo bastante largo.

Ni me había planteado la posibilidad de ligar con él, pero la vida te da a veces sorpresas y muy agradables. Se estaba yendo casi todo el mundo, porque había puente, cuando apareció por mi despacho, preguntando si dónde podía hacer unas fotocopias.

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Follada con el uniforme y todo.Ha pasado ya una semana. Siento ardor en la cara, por la vergüenza, y cosquilleo entre las piernas, porque me acuerdo de lo bien que me comía el coño. No sé quién es, ni siquiera cómo se llama. Sólo que vive en el piso de al lado, que lleva en el edificio apenas un mes, que es un tipo mayor –tendrá cuarenta o más- y que me caló a la primera.

No me cabe ni justificarme, pensando que me sedujo. No le hizo falta. Coincidimos en el ascensor, yo venía de la clínica, con mi uniforme de enfermera y traía la compra. El se ofreció a ayudarme con las bolsas y me folló.

Cuando ME acuerdo de la forma en que me montaba por detrás, de pie, en la cocina, con las bragas en las rodillas, el trasero en pompa y las tetas fuera, me sonrojo. También me empapo, porque el muy guarro sabe comerse un coño. Tiene una verga tremenda y me hizo chupársela al terminar. Como si yo fuera una putilla. Y ni se despidió. Me dio un azotito en las nalgas, se subió los pantalones y me dijo: “parece que lo has pasado bien”.

Y lo tremendo es que es un jodido carroza, uno de esos maduritos a los que ni te paras a mirar. Pero me doblegó. Hizo que me entraran ganas y que no pudiera resistir. Y lo consiguió sin apenas pronunciar palabra, como si adivinase lo que me gustan los rabos de los tíos.

No quiero pensar en eso. No quiero acordarme. Me levantó de un salto y me meto en el baño. Agua fría, mucha agua fría y champú. Me quedo un buen rato bajo el chorro de la ducha, buscando que se disuelvan los pensamientos.

El día es gris, triste. Lo paso encerrada mirando tele. No quiero fumar para no deprimirme más. Estoy cansada y aburrida pero no voy a salir de casa porque tengo terror de encontrármelo en el pasillo.

Sólo de imaginar que mis amigas, que alguno de los tíos que me hacen la corte o mi novio pudieran saber que ese tío me montó como quiso, me hizo arrodillarme y comérsela y hasta me enculó, sin haberse molestado ni siquiera en ligarme, me moriría de vergüenza.

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Una chica con muchas habilidades.Lujosa oficina, una joven teclea frente al ordenador, frente a ella tres jóvenes esperan sentadas a ser recibidas por el jefe de personal.
“¿Vienes por el empleo?”- pregunta la morena a la rubia.
“Claro, ¿a qué si no?”- responde aquella.
“Dicen que es una empresa estupenda, pagan muy bien”- interviene la pelirroja.

La empleada del ordenador las observa por encima de sus gafas y sonríe maliciosamente sin dejar de teclear.

Se abre una puerta y por ella sale una joven sonrojada y manifiestamente furiosa, a grandes zancadas se dirige a la puerta de salida, desde allí se vuelve a las que esperan:

“Que os aproveche el “trabajo”, guapas. Yo no lo quiero- cierra de un portazo.

“¡La siguiente, pase la siguiente!”- pide un hombre desde una puerta al fondo- “no tenemos todo el día señoritas, quien es la…”

“Yo, yo”- se apresura la rubita levantándose del asiento- “yo soy la siguiente”.

La puerta se cierra tras ella. Las dos que quedan se miran entre sí con gesto preocupado e intranquilo.

Un amplio despacho confortablemente amueblado. Al fondo, junto al ventanal, una mesa de grandes proporciones, tras ella un hombre de unos treinta y cinco años, en mangas de camisa y corbata suelta, mordisquea distraído las gafas que sujeta con una mano.

A su derecha un amplio sofá y dos sillones rodean una mesita baja, en uno de los sillones puede verse a otro hombre, más joven. El tercero sonríe.
“Veamos, acércate jovencita. ¿Cómo te llamas? “

“Purita…”

“¡Y qué tal andas de cualificaciones? Purita”
“Soy muy buena con las manos, quiero decir que soy rápida con el teclado y tengo experiencia. Además… necesito el trabajo. En casa somos cinco y… ninguno tenemos empleo. Puede contratarme por el salario que quiera, no soy exigente”- guarda silencio, intranquila, expectante.

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Muy cachonda.Estoy metido en un lío de padre y muy señor mío. Mi mujer me ha mandado a la mierda, he perdido el empleo, la comunidad de vecinos me ha declarado la guerra, han intentado pegarme y me han fichado en comisaría como “exhibicionista”. Y todo, por culpa de los calores del verano y de la pajillera del 3º-C.

Todo empezó el 1 de agosto. Como me había cambiado de trabajo recientemente, no me tocaban vacaciones. Mi mujer tenía cuatro semanas y ante la perspectiva de pasarlas en Madrid, torrándose, o irse a la playa con su familia, decidió que se marchaba al chalet que tienen sus padres en Alicante.

Yo puse cara de pena, pero me pareció de perlas. Casi diez años de matrimonio desgastan bastante, y me apetecía estar solo, ver películas porno hasta las tantas, holgazanear y quizás salir alguna noche, a ver si pillaba algo.

Como eso siempre es trabajoso, quedaba la alternativa de revisar la vieja agenda, localizar a alguna de las veteranas con las que lidié en tiempos mejores, confiar en que la muy guarrona estuviera tan necesitada como yo y montar una cena romántica, para culminarla con una buena mamada y un polvo a cuatro patas.

No hizo falta. Lo que encontré era más erótico que salir de caza o que follarme a uno de los putones con los que antes fornicaba. Mucho más excitante que todo eso, vaya que sí.

La noche que descubrí a la chica de la ventana era viernes. Exactamente el 3 de agosto. Sería casi medianoche, cuando un movimiento en el edificio de enfrente atrajo mi atención.

Entre su bloque y el mío hay un parque ajardinado que nos separa por unos sesenta metros.

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Rita la cantaora.Era por la tarde, una tarde que hacia muchísimo calor. Llegué a mi casa, y mi madre, que siempre anda muy atareada, me pidió que llevase un paquete a casa de una de sus amigas, una tipa que se llama Rita y siempre anda de viaje.

Rita es una mujer ya madurita, muy maciza porque debe de hacer gimnasia, de esas que parecen sacadas de un viejo calendario de camioneros… Es rubia, tiene unas tetas de vicio y me pone. Desde hace mucho tiempo, he soñado con follarla de todas las maneras, pero nunca me he atrevido a decirle nada. Me he limitado, durante años, a cascármela, pensando en ella.

Cogí el coche, y salía como un tiro hacia la casa de Rita.. Al llegar, llamé a la puerta, y me abrió su hijo, que es un gran amigo mío. Le pregunté si estaba su madre, y me dijo que sí, pero que se estaba duchando.

Me invitó a pasar, y me dijo, que esperará hasta que saliese su madre de la ducha, porque el se tenía que marchar a trabajar. Me sacó una cerveza, y después se marchó.

Al cabo de unos 15 minutos, salió su madre del baño, envuelta en una bata muy fina, y algo transparente. Al verme, se quedó helada, porque no se había percatado de mi presencia, y llevaba un poco abierta la bata, dejando ver sus enormes tetas, que se cimbreaban. Me pusé a cien.

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