Mi vecina es una golfa, está casada y tiene 4 hijos, pero cuando está sola en casa viene a llamar a mi puerta siempre con excusas baratas, lo que quiere es que la meta el chorizo por el chumino y comerme la polla. U buen día estaba yo cerdaco y cachondo y pensé, ¿porqué no?, total, nadie se va a enterar y la mujer tiene unas tetas bastante apetecibles.
La dejé pasar, y poco tardó la muy guarra en echarse sobre mí y empezar a chuparme el pijo. La verdad es que nunca pensé que podría pasarlo tan bién con una madura como ella, la típica mujer que no suele llamar mucho la atención, por la edad y por los kilos de más pero que una vez en la cama se transforma en una máquina de follar.



















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