Comienzo mi jornada laboral como siempre. Enciendo el pc de la empresa, mi café de máquina y al asunto. Abro el Messenger y veo que está conectada mi ex desde su casa.

Durante la conversación me propone, insistentemente, el quedar conmigo para tomar algo: un café, un té, una cocacola o incluso comerme toda la polla. (Esto ultimo lo pensé yo)
Yo soy un hombre fiel, como demonios se atrevía a hacerme una propuesta así. Yo respeto a mi actual novia. Yo soy un súper hombre y los demás todos unos pecadores.
—Venga Jose, no te hagas de rogar. Te haré una mamada como en los viejos tiempos. Te haré una súper cubana en mis enormes pechos. Dejaré que me folles por el culito. Haré lo que tú quieras. —me rogó.
—No. No pienso quedar contigo. —fui rotundo.
Estuve todo el día caliente pensando en la oportunidad que había dejado escapar. Que pardillo soy, que idiota, que tonto. Al llegar a casa me masturbé viendo las fotos de mi ex desnuda, las que le había hecho años antes.
Por la noche quedé con mi actual novia. Al verla y ver como me sonreía me sentí bien conmigo mismo.
Si le hubiese sido infiel, justo en ese momento me hubiese sentido la mayor basura del mundo.
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