No hay nada mas placido que cuando uno duerme tranquilamente le despierten con mimos, besos, caricias y así vaya subiendo en intensidad hasta que uno cobra la consciencia 100% estando ya mas cachondo que una perra.
Y como lo que bien empieza bien acaba no se puede dejar la faena a medias. Un polvo de los que te cambian el animo para todo el día y que consigue que el cojas mucho mas cariño a las siestas y a la parienta.



















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