El PagaFantas | Fotos Porno | Videos Caseros | Amateurs

Blog Porno | Amateurs

asiaticas chicas amateur estrellas porno famosas fotos porno jovencitas latinas lesbianas lolitas maduras negritas videos porno frikadas noticias curiosas - cosas raras webcams jovencitas amateurs

Archivo de la categoría “Relatos Eroticos”

Jose es uno de mis mejores amigos, llevamos años siendo uña y carne, salimos todos los fines de semana juntos de copas, y sabemos todo el uno del otro, bueno, todo no, el no tiene ni puta idea de que yo me estoy follando a su prima.

Si se entera igual se puede cabrear un poco al principio, pero estoy seguro que después se le pasaría, hay que entender que todos somos humanos y nos gusta el sexo, y cuando una chica folla y la chupa tan bién cómo su prima, es normal que caigas en sus redes.

Aquí os dejo con la última mamada que me propinó, espero que la disfrutéis casi tanto como yo.

Seguir Leyendo »


Jorge tiene bastante confianza con su jefe que es poco mayor que él, así que un día el jefe lo invita a quedarse en su casa de campo durante un fin de semana, en la casa también está la hermana del jefe, una golfa viciosa y gordita que podréis ver en el vídeo.

Después de cenar toman unas copas y su jefe y la mujer se van a la cama ya que al día siguiente han quedado para ir a pescar al lago. Jorge se queda con la hermana abajo y empiezan a hablar, se da cuenta rápidamente de que la chica quiere marcha, le gusta y está cachonda a más no poder, ni cortos ni perezosos se suben al cuarto de los invitados y se ponen a follar.

En el vídeo no es que se vea gran cosa, más que el enorme culo de la hermana del jefe saltando sobre a polla de Jorge, suficiente para entender lo bien que lo pasaron esa noche.

Seguir Leyendo »

Etiquetas: , ,


Mamada de mi amiga

04.05.2010

Una larga y aburrida tarde, pille vacaciones hace tan solo 4 días y ya estoy hasta las pelotas, por increíble que parezca estoy cansado de no hacer nada, asi que lo mejor es llamar a mi amiga claudia y meterle un buen meneo.

Claudia es una estudiante, amiga de mi hermana, y que siempre me está tirando los tejos, le gusto y ella a mi… por supuesto que también, lo que más me gusta de ella es su predisposición a follar a cualquier hora, le encanta el sexo y cada vez que tenemos ganas quedamos en mi piso y pasamos unas cuantas horas de folleteo desenfrenado.

El último día le propuse grabar una peli porno, y ella encantada dijo que sin problema, que mientras no salga mucho su cara todo bien, si al fin y al cabo lo que le gusta es disfrutar.

Aquí os dejo con una buena mamada de claudia a estilo garganta profunda, para que disfrutéis.

Seguir Leyendo »


Mi Orgia Privada

05.11.2008

Steven se derramó en mi boca, saboreé su leche, mientras sentía como el negro clavaba su pene en mi ano hasta sus huevos y llenaba mi agradecido culo de leche. Conocí a Steven hace algunos años en una fiesta a la cual tuve la enorme suerte de ir. Digo enorme suerte por que nunca conocí otro hombre que le gustara tanto el sexo, lo disfrutara tanto y fuera tan complaciente sin mostrar algún asomo de no disfrutar cualquier experiencia sexual que le fuera propuesta, por inverosímil que esta pudiera parecer, siempre respondía con una sonrisa de expectativa y gozo en su mirada morbosa e insaciable.

Antes que nada soy una mujer de 35 años, conservo un cuerpo equilibrado sobresaliendo una cara atractiva unos senos talla 36, unas piernas gruesas muy bien torneadas y provocativas, un pubis sobresaliente y un culo con un par de nalgas grandes, paradas, provocativas que resalto en mis especiales encuentros.

Me gustaría compartir con ustedes uno de los que considero mis mejores encuentros sexuales con Steven en mi calidad de cómplice, encuentro que empieza una semana antes de mi cumpleaños. Yo lo llame a mi oficina en horas de la tarde y le pedí que me acompañara esa noche a una fiesta privada en mi apartamento, invitación que acepto gustoso.

Llego a su apartamento y lo encontré muy bien vestido, perfumado y puntual como eran lo usual y querido por mí, le di un gran beso y sin ningún preámbulo me dirigí a uno de los cuartos y salí provocativamente vestida, dándome un corto beso en la boca y me dijo lo linda y sexual que estaba, siguió con su mirada mi enorme culo que al caminar de un lado a otro contoneaba por toda la sala mientras me servía un trago de ” Pure White ” con “ginger”.

Yo estaba vestida con unos enormes zapatos de plataforma transparentes que empinaban mi provocativo culo, unas braguitas seda dental y una blusa transparente anudada a mi pecho que dejaban ver mis tetas talla 36.

Di una vuelta y le dijo: ¿Que te parece este cuerpo que tendrás el privilegio de disfrutar esta noche?, me respondió estirando la mano para acariciar mi voluptuoso cuerpo: Sabes que no más con verte ya me dan ganas de disfrutar de tus delicias, yo sonriendo le comente que había programado para esta noche una pequeña fiesta para los dos y que para ponerle mucha excitación quería proponerle que fuera mi cómplice en mi fantasía a lo cual solo asintió con la cabeza y me anime para que me dijera cual era esa fantasía.

Me paré y le mostré nuevamente mi cuerpo y tocándome le dije: pagué a tres hombres para que vinieran a satisfacerme y llegan en media hora, hice una pausa lo miré y sonreí lascivamente esperando su reacción, Steven solo atinó a decirme: sabes que soy tu cómplice en tus aventuras sexuales y veremos como sale.

Tomé el teléfono, confirmé mi ” pedido ” a la agencia de acompañantes, me arrodillé y sin cruzar palabra dirigí mis manos a su bragueta sacando su enorme miembro y chupándolo suavemente con mis labios y repasándolo con mi lengua, así lo hizo mientras le decía lo que quería que me hicieran para que él fuera quien dirigiera las acciones complacientes de los acompañantes contratados. Súbitamente me paro y le dije: No… No quiero que te desgastes aun… espera para que participes en la fiesta.

Seguir Leyendo »


Una gran Orgia

29.10.2008

Mi nombre es Eduardo, tengo 28 años, soy abogado, casado, no soy muy alto ni muy acuerpado, aunque hay amigas que no me encuentran feo, no me siento el más tumbalocas. Vivo en Bogotá, tengo que confesar algo, en estos momentos soy adicto al sexo, me encanta. Esto último, tal vez porque tuve una juventud un poco reprimida, además que no tuve mayores experiencias juveniles, me pajeaba constantemente, cuando oía lo que contaban mis amigos de colegio, según ellos habían hecho cosas que los relatos publicados en esta página serían cuentos, pero no importa hoy en día, he logrado acumular suficiente experiencia y descubrí que me encanta el sexo, sobre todo, me encanta el voyerismo, la infidelidad consentida, las orgías, el intercambio de pareja, y otras cosas por el estilo.

Voy a comenzar por contarles alguna de mis historias. La primera orgía de mi esposa y mía, todo es 100% real, tan real que quedó un artículo periodístico del asunto.

Como en Bogotá, el alcalde impuso una medida que se llama hora zanahoria, en donde los bares de la ciudad deben cerrar a una hora relativamente temprana, me fui para una ciudad cercana, que se llama Chía, en donde no opera este tipo de restricciones y uno se la pasa de maravilla. Fuimos con mi esposa, ella se llama Carolina, iba vestida de forma espectacular, usa pantalones que acá en Colombia se llaman descaderados, pero a mí me gusta que sean bien bajos en la pelvis, usaba las tiras de una tanguita que compramos en Miami (que es diminuta, la parte de atrás es un hilo que se une a las tiritas) afuera, que se pueden ver por encima del pantalón (bueno, debo aclarar que el pantalón lo recortamos para que quedara más bajo de lo normal), una blusa de tela militar que escasamente le tapan sus preciosas tetas, bien maquillada. Habíamos dejado las argollas en casa, pues no queríamos que los posibles amigos de la noche se sintieran tímidos al sentir al esposo cerca.

Al llegar al Bar, no podemos evitar sentir todas las miradas de las personas cerca, la verdad es que la ropa de mi esposa es muy llamativa y por eso todos la miran, las mujeres se burlan, se hacen ojos de desaprobación entre ellas, se miran con escándalo, pero que va, no nos importa, a mi esposa ya poco le importa y antes bien, disfruta viendo como se escandalizan las mujeres. Los hombres por el contrario la miran y dicen cosas morbosas, que yo atento leo en sus labios y le cuento a mi mujer.

Normalmente salíamos en este plan y nunca pasaba nada, yo simplemente le contaba las cosas que oía o que leía en los labios de los otros, y hacíamos el amor con pasión pensando en esas cosas. Un día oyendo una emisora juvenil, estaban hablando de las orgías, ella me dijo que ya que nos gustaban las cosas arriesgadas, por qué no hacíamos una orgía. Yo de inmediato acepté. Tengo que contar adicionalmente que siempre nos ha gustado hacer cosas extravagantes, como hacer el amor en público, en bares, en piscinas, en la playa, en un balcón a la vista de todos, etc… pues ese día me pareció de maravilla que pudiéramos hacer algo más. Y cumplir con esa fantasía.

Ella comenzó a bailar conmigo, le encanta la música electrónica, el trans, música brasilera, etc… ese día bailaba haciendo gala de su mayor sensualidad. Alzaba los brazos, conciente que eso dejaba al descubierto parte de sus tetas, se agachaba como para que se pudiera ver mejor su culito, pues el pantalón, como ya lo he explicado, lo recortamos para que a nuestro juicio quedara mejor.

Un muchacho, que supuso que éramos pareja, aunque no teníamos argolla, pues llegamos juntos, me pidió permiso para bailar con ella. Yo le dije que sí y salieron a la pista. Él comenzó a decirle cosas al oído, que yo sabía que Carolina me contaría después, y ella se reía y hacía gestos amables de que no.

Se acabó la pieza y ella volvió a la mesa, en donde yo tenía una botella de ron, para que Carolina se desinhiba del todo, nada hay mejor que el ron. Yo le ofrecí un trago, y le pregunté que qué le había dicho. Ella me contestó que él le había dicho que le había encantado desde que llegamos, que yo quien era, que si era su novio o qué (yo le pregunté que qué le había contestado), ella le dijo que yo no era nada, solamente un amigo, que si podían ser novios, ella le dijo que no, que no le interesaba tener un novio pues eso le quitaba libertad.

Seguir Leyendo »


Era una profesional en la materia, ya que cuando no la tenía entera en la boca sacaba la lengua como para lamerme los huevos lo cual me enloqueció. Mi nombre digamos que es Ezequiel soy mido 1,76cm castaño de ojos verdes, y de buen físico nunca he recibido quejas, y Por otro lado la naturaleza estuvo de mi lado, ya que no es que soy súper dotado pero tengo lo mío.

Siempre viví con mi madre y mi hermano, los cuales comparten el ámbito laboral conmigo y soy el que más tarde entra ya que soy el último en irme de la of. Todo esto se los cuento Por una razón que ya se darán cuenta cual es. Siempre en mi casa hemos tenido una chica que limpie, no es que sea la misma siempre si no que va rotando el personal.

Un día viene a mi casa una chica de unos 22 años más bien chiquita de 1,58 tez morena y pelo largo y lacio hasta la cintura. Ella llegó a mi casa con una ropa que no le hacía favores ya que evidentemente ya abría tenido inconvenientes con sus aspectos físicos, ya que ella no era que tenía mucho pecho más bien era como de 82 cm pero lo que si llamaba la atención era su excepcional cola que tendrá unos 92 o 93 cm bien paradita y como sacada de una revista, ella la disimulaba bastante bien cuando trabajaba en casa ya que mi hermano y yo éramos unos muchachos de 25 y 26 años y supongo que en un principio no quería correr riesgos, hasta que un día…

Antes contarles como sucedió le comentaré que como hombre que soy todas las mañanas, cuando me despierto, mi tranca se encuentra en un estado de explosión y por ello debo dirigirme al baño y desagotar esta descarga que me tiene rejodido hasta la punta de los pies.
Debo confesar que esta señorita era muy atenta conmigo todas las mañanas ya que cuando me despertaba ella me tenía el desayuno preparado y me atendía solamente a mí ya que como ya les comenté la mayoría de las mañanas me encontraba solo en la casa en compañía de esta chica tan apetitosa.

Todas las mañanas compartíamos unos mates, costumbre de mi país, y charlábamos de cosas sin demasiada importancia, hasta que nos fuimos conociendo un poco más y ella me contaba que tenía una niña de unos 2 años que por el momento vivía con su marido, del cual ella estaba bastante alejado, por que según ella me comentó él era muy apegado a su hijita y no le prestaba atención desde hace mucho tiempo…

Seguir Leyendo »


Sus labios subían y bajaban provocando fricción en mis venas del pene, un río de leche se descargó en su boca que provocó que mamara mi polla como si estuviera ordeñando una vaca

Me estaba esperando en la cervecería como habíamos quedado cuando yo llegué. Llevaba una blusa color pistacho, muy veraniega y escotada. La blusa la había combinado con unos pantalones vaqueros azules que le daban un aspecto muy juvenil. Su sonrisa era cautivadora, picarona, y maliciosa. Tiene ese tipo de sonrisa que todos los hombres odiamos, una sonrisa dominadora, de las que te hacen derretir y quedarte perpetuamente sometido.

Aunque mi religión hace mucho que me ha prohibido invitar a copas a las mujeres (sobre todo a esa fauna que habita en las discotecas esperando que el tonto de turno se haga cargo de la copas), me hice cargo de la cuenta: una cerveza con limón para ella y una francinskaner para mí.

Nos sentamos en una mesa y comenzamos a hablar de nuestra juventud, de los momentos que pasamos juntos en la escuela y de cómo nos iban las cosas. Ella estaba casada con un exitoso directivo de una empresa de la Comunidad (aparte de otras inversiones que posteriormente me enteraría), tenían su chalet a las afueras de Pamplona, él conducía un BMW serie 5 y ella un Audi TT. Tenían dos períodos de vacaciones al año, las cuales pasaban en Tahití y esquiando en Saint Moritz. Su posición social era envidiable…

Yo por mi parte, seguía soltero. Había tenido un par de novias, pero al final por unos motivos u otros acabamos rompiendo las relaciones. Mi trabajo como periodista me permitía vivir y llegar apurado a final de mes, pero no permitirme muchos de los vicios que me gustan. Mi rutina estaba muy lejos del ritmo de vida y estatus social del que ella disfrutaba. Sin embargo, entre nosotros dos siempre había habido un feeling especial, aunque nunca habíamos tenido ningún otro tipo de relación que no hubiese sido de amistad. El calor este verano ha venido a raudales, y enseguida terminamos nuestras consumiciones. Irene se levantó de la mesa en la que estábamos sentados, y trajo otras dos cervezas para sofocar nuestra sed.

Continuamos la charla, y ella sacó a colación mi posición económica. Ella sabía que sin ser muy misteriosa, no era nada boyante. Pude observar esa fatídica sonrisa en su boca otra vez. Sus perfectos dientes emanaban un fatídico brillo que iluminaban todo el bar. Sus ojos estaban aún más grandes, veía como sus pupilas se están dilatando lentamente, delatando en ella un creciente placer y sensación de relajación. Me estaba llevando a su terreno, me estaba ganando la mano y la posición. Es algo que ningún hombre se debe dejar hacer por una mujer

• Carlos, ¿dónde vas a ir de vacaciones este año? • Pues la verdad es que ando justo pagando mi buhardilla en lo viejo… • ¿Tan justo andas para no poder irte unos días de relax? • Pues Irene, la verdad es que si que ando justo de pelas. • ¿Te gustaría ir de vacaciones a la Costa Brava? • ¡Claro que me gustaría! ¡Y a Zarautz, y a Llanes, y a Cancún, y a Cuba! No te fastidia • Te estoy hablando en serio Carlos, no te rías de mí…

Ese “No te rías de mí” lo dijo con voz de un pobre corderito camino del matadero, lo cual hizo bajar mi ya débil guardia, pero en realidad, yo era el corderito y ella era la loba.

• Carlos, te hago una propuesta. Mi marido y yo somos socios de una constructora que está promoviendo una urbanización en Roses. Si quieres uno te lo puedes quedar. • ¿Así, sin más? ¿Tan sencillo? • No. Hay una condición • Huyy, que miedo me estás dando. • Carlos, desde siempre te he querido, pero nunca me he atrevido a proponértelo. El trato es un fin de semana, por el apartamento. • ¿Un fin de semana? ¿Qué quieres decir? • Joder, Carlos, pareces tonto.

Yo siempre he sido un poco corto cuando una mujer se me estaba insinuando.

Seguir Leyendo »


Como la de un Burro

08.10.2008

Sentí cada centímetro de aquella gigantesca verga, a la tercera vez que empujó creí que el edificio se venía abajo, estaba tan enamorada de esa verga que creo que acabé ocho veces consecutivas. Hola amigos mi nombre es Laura, desde hace mucho tiempo leo los relatos que publican y nunca me había decidido a enviar uno ya que la mayoría me calienta tanto que después no puedo escribir dos palabras sin mojarme.

Esto me pasó hace unos meses, yo estaba de novia con un chico en cual no viene al caso, tenía relaciones con frecuencia, pero nunca lograba acabar, y me tenía muy preocupada ese tema ya que pensaba que tenía algún problema, al ver que esto me pasaba muy seguido decidí cortar esta relación y me quedé sola durante un tiempo, luego las cosas empezaron a ir bien y pude comprarme un departamentito en un barrio de acá llamado Villa Corina, al poco tiempo de llegar conocí a mucha gente ya que eran muy amables conmigo, y entre todos conocí a un muchacho llamado Leandro, un chico normal de 29 años, que vivía en el edificio que estaba frente al mío.

Las primeras veces salimos a bailar, a cenar y disfrutar la noche de diferentes maneras con muy buena onda, ya que lo debo admitir, nunca me propuso nada indecente, lo que para mí era un alivio ya que estaba en mi cabeza el problema que no podía acabar y me sentía una estúpida porque pensaba que diría que era una frígida, pero nuestra relación era cada vez mejor y a mí me gustaba pasar el mayor tiempo posible con él, después de algunas salidas más, él me dijo que se sentía muy bien conmigo y no quería seguir siendo solo amigo, yo le contesté que a mí me sucedía lo mismo y nos confundimos en un interminable beso y me acompañó a mi casa.

Una vez allí le di otro beso y cerré la puerta para que se fuera, no quería que pensara que era una puta y que cogeríamos la primera noche, al día siguiente lo invito a tomar mate en mi casa y nos ponemos a hablar de distintas cosas, y mate va, mate viene, beso va, beso viene, de repente no se como me percato que estamos acostados en mi cama, le dije que me disculpe que no quería que pensara que yo lo había invitado para traérmelo a la cama, y me contesta que él no pensaba eso y que desde hace mucho que quería estar en la cama conmigo, y sin decir más me da un beso interminable, que hablando mal y pronto, me hizo calentar como una yegua.

Seguir Leyendo »


Los Pies de Miriam

01.10.2008

Hola a todos, este es mi primer relato, les voy a contar mi historia con Miriam. Ella era una compañera de clase, de estatura media, morena de piel, pelo negro y unos pies pequeñitos y deliciosos que hacían que las clases fueran menos aburridas. Tenía 18 años y estaba siempre de buen humor, lo pasábamos muy bien juntos, solíamos reírnos de los profes y de las clases

Yo tenía 18 años, era mi último año en el instituto antes de empezar la Universidad, y la verdad es que alguna de las pocas tardes que teníamos que ir a clase, especialmente las calurosas tardes de verano después de comer, lo único que apetecía era dormir; pero yo tenía otros intereses, digamos que ver los pies de mis compañeras de clase, ya que en verano las mujeres tienen la sana costumbre de enseñarlos.

De entre todos los que sobresalían eran los de mi compañera Miriam, siempre era un placer obviar las explicaciones de la maestra y fijarme en los lujuriosos pies de ella. Eran perfectos, pequeñitos, de una talla 36, morenitos como toda ella, con unos deditos gorditos y pequeñitos, además siempre le gustaba llevar las uñas bien arregladas, en fin una delicia para la vista.

Yo me pasaba horas observándolos, hasta que llegó el día en que además pude tocarlos, olerlos y lamerlos. Eso pasó una de las tardes que teníamos que ir a clase, por error los dos fuimos los únicos en ir esa tarde, ya que el resto se había enterado de que ese día no había clase.

Así pues las cosas los dos empezamos a charlar y en esas ella me invitó a su casa, pues quería que le solucionara unos problemas que tenía con su ordenador. Yo como buen amigo accedí. Una vez en su casa me puse en frente del PC y le arregle los problemas que este le estaba ocasionando.

Ella se mostró muy agradecida y me dijo que la esperara allí que enseguida volvía. Yo espere y mi mente no paraba de imaginar en que estaría tramando para compensarme el arreglo. En esas que Miriam vuelve, con unas botas color marrón, un short blanco muy cortito y una camisa de tirantes lila; y me dice:

-He visto como miras mis pies. ¡Quiero que me los chupes!

Y allí que voy yo, le quité las botas suavemente, recreándome en el momento, podía sentir ese dulce aroma que desprendían sus bellos pies, este es uno de los mejores momentos para un fetichista de pies como yo, llevaba un calcetín blanco que rápidamente me encargué de quitar y comencé a lamerle los pies como si me fuera la vida en ello, que sabor tan agradable tenían, ella se estaba volviendo loca, le chupé las plantas, el talón, los deditos uno a uno, entremedio de los deditos; un pie, los dos, los dos a la vez… Ella cada vez estaba más cachonda que incluso llegó a mojar sus braguitas; después de correrse me pidió por favor que me la follara.

Yo cumplí sus órdenes y empecé a metérsela en todas las posiciones que pudimos. La puso especialmente mojada el momento en que yo se la metía y ella me ponía los pies en mi boca para que se los chupara solo como yo sabía. Mientras follábamos yo buscaba la forma de tener cerca sus pies y siempre o los tenía en la boca o los tenía entre mis manos; esto a ella le volvía loca.

Seguir Leyendo »


Olor a Sexo

24.09.2008

Me agradó y me excitó muchísimo el ver cómo se sacaba la polla. Lucía bonita, pues estaba tiesa como una roca. Hola, me llamo Sabrina, tengo 22 años, terminé enfermería el año pasado, tengo la suerte de estar trabajando en una clínica y hace menos de un año que perdí la virginidad. Seguro que os preguntaréis por qué tardé tanto en hacerlo, y el caso es que quería estar segura y todas esas tonterías. Además tampoco tenía prisa, ya que (y está mal que yo lo diga) sabía que en cualquier momento podía tener al hombre que quisiese a mi alcance ya que desde siempre han babeado por mí, lo cual todo sea dicho de paso me ha ocasionado muchos problemas con mis amigas que inevitablemente estaban celosas de las atenciones que me prodigaban los hombres.

Mido 1,64 metros, soy rubia natural con unos preciosos ojos verdes, un buen par de tetas que todos creen operadas (no lo son, pero no me importa que lo crean porque eso significa que deben ser guapas), y un cuerpo Danone; mis amigos dicen que me parezco a Pamela Anderson, pero yo creo que me asemejo más a Jenna Jameson, una reina del porno.

Que nadie se asuste, ya que desde que me decidí a hacerlo, he recuperado el tiempo perdido y olvidado a la mojigata que habitaba en mí, tal y como tendréis ocasión de comprobar a continuación… ¿os animáis a seguirme?.

Llevo tres meses saliendo con un tío aunque pronto le daré boleto. Me gusta para follar pero ya quiero catar a otros, pues a éste, literalmente, ya le he exprimido todos sus jugos deliciosos, ja, ja, ja. El caso es que se fue tres días a Madrid a pasar unas pruebas y me dejó las llaves de su casa.

Esa semana tenía yo turno de tarde y no entraba hasta las tres. Me faltaban aún dos horas para entrar y ya había comido, así que me fui a casa de mi chico a conectarme un poco a Internet. Me había levantado caliente y me apetecía ver unas páginas porno. Reconozco que me encanta la pornografía, el ver a tías buenísimas salvajemente penetradas o metiéndose cualquier cosa imaginable por sus agujeritos me pone a mil y no porque sea lesbiana, sino porque me imagino que soy yo disfrutando como una auténtica zorra.

Me senté ante la pantalla y jugosas imágenes fueron desfilando ante mí, y evidentemente tras un rato noté mi coño hinchado por la excitación, y al moverme un poco en la silla sentí ya una mancha de humedad en mis bragas.

Desabroché tres botones de mi blusa blanca, metí la mano izquierda dentro de ella y liberé mi teta derecha de la opresión del sujetador negro, apretándola fuertemente con lo que un escalofrío de placer recorrió mi cuerpo. Subí mis dedos índice y medio hasta mis jugosos labios, y con mi caliente y húmeda lengua los ensalivé profusamente, para bajarlos hasta mi rosado pezón y pellizcarlo con esos dos dedos mientras que con los restantes me daba un masajeo en el resto de mi seno.

El dulce olor de los jugos de mi coño subió hasta mis fosas nasales, llenándolas con un efecto afrodisíaco. Comenzaba a oler a sexo en la habitación y unas ansias irrefrenables de follar se apoderaban de mí. Entonces de repente una foto me impactó: una chica muy parecida a mí, totalmente depilada estaba chupando una piruleta y metiéndose otra por su chochito rasurado que estaba brillante por los jugos que segregaba.

Seguir Leyendo »


Acerqué más mi boca a la suya, empecé a besarla, metiéndole la lengua hasta la campanilla, ella empezó a aumentar el ritmo de la paja mientras seguía besándome y yo le besaba uno de sus pechos. Todo empezó hace 2 años, cuando yo tenía 18, en aquella época yo estaba estudiando en un colegio de la ciudad, donde no había mucha gente, no por ser malo, sino porque no era demasiado conocido.

En ese colegio había clases de apoyo, a las cuales yo debía ir, ya que no era muy buen estudiante, tenía clases de “técnicas de estudio” (estamos hablando del mes de enero-febrero) éstas me las daba la profesora de Lenguaje, a la cual llamaremos “Laura” voy a describirla:

Laura tenía 36 años, era de estatura media, un poco bajita, tenía unos buenos pechos muy bonitos, y unos ojos verdes azulados, realmente preciosos, era tremendamente coqueta y siempre vestía con ropa de marca, todos los días traía un conjunto completamente distinto al del día anterior, y cada dos semanas aproximadamente, un nuevo peinado. Bueno, después de la explicación de cómo es ella, seguiré con el relato.

La clase de “técnicas de estudio”, era optativa, y suplantaba a la hora de deporte, así que como podréis imaginar había poca gente (concretamente dos personas) mi amiga Marta y yo, ésta estuvo enferma 2 semanas más o menos( durante Febrero), gracias a ello yo tenía la oportunidad de mejorar mi relación con Laura e intentar llegar a algo más con ella…

Los primeros acercamientos sucedieron durante el primer trimestre, muchos días durante el recreo aprovechaba para hablar con ella de distintos temas, y cuando estábamos en la biblioteca porque yo tenía que hacer un trabajo o cualquier otra cosa, aprovechaba para hablar con ella de cualquier cosa, daba igual el motivo, a veces llegábamos a hablar de algunas cosas con una carga erótica importante, sobre como le gustaban los chicos.. (Obviamente había que cimentar la relación antes de atacar, ya que me podía buscar un auténtico problema de dimensiones inimaginables si intentaba algo con ella y no me dejaba).

Yo tenía “técnicas de estudio” dos veces por semana, durante una hora, por esa razón, debía aprovechar el tiempo al máximo posible, y dejar los estudios para mi casa, así que empecé a idear un plan gracias al cual yo iba a mejorar en mis estudios y posiblemente la relación con mi profesora, tenía que organizarme como no lo había hecho en toda mi vida, todos los días al llegar a casa estudiaba, y aprobé dos exámenes inimaginables de aprobar hasta entonces. Laura se dio cuenta del esfuerzo que yo estaba realizando así que empezó a ser más simpática si cabe conmigo, (con el resto de la gente a la que le daba clase tenía una relación muy distante).

Seguir Leyendo »


Le dije que podía hacer conmigo lo que quisiera, que si quería me podía meter la pija por el culo, pero que empezara mamándome la raja, quería sentir esa lengua lamiéndome la vagina

Hola, desde hace mucho tiempo que soy adicta a los relatos de esta página, y a diario me excito leyendo los relatos que envían, ahora me animo a contarles una de mis experiencias sexuales.

Mi nombre es Beatriz tengo 28 años, un poco llenita pero con buen cuerpo, un buen par de tetas, y un trasero grande que me lo elogian mucho, y todos quieren cogérmelo, por fortuna me encanta el sexo anal, y disfruto mucho cuando tengo una buena pija adentro de él, estoy casada y lógicamente con amante.

Lo que quiero contarles sucedió hace un par de meses, con un amante que tuve y al que dejé de ver durante un par de años.

Con él fue que aprendí a disfrutar del sexo anal, mi marido me cogió el culo tres o cuatro veces pero no lo disfruto mucho, pero con mi amante si me gusta que me meta la verga por el culo, y poco a poco lo he disfrutando, hasta que me gustó y al final soy yo quien le ofrezco mi culo, para que me coja como él quisiera.

Por cosas que pasaron lo dejé de ver por dos años, pero siempre recordaba la ricas cogidas que nos dábamos, a raíz de que mi marido me empezó a ser infiel, pues decidí desquitármelas y que mejor que con Oscar, le llamé varias veces por teléfono, recordándole lo bien que lo habíamos pasado e insinuándole que me gustaría estar con él…

La verdad que moría de ganas de tenerlo otra vez, chuparle la pija y que me cogiera violentamente como lo hacia antes, yo no lo sentía muy animado a cogerme, pero después de mi insisten encía, al fin quedamos de vernos un día sábado e irnos directamente a un motel.

Llegamos al motel y entramos al cuarto, él se acostó en la cama mientras yo me puse a buscar un canal porno en el televisor, estaba en eso cuando sentir que me abrazaba por detrás, se me pegó al cuerpo y pude sentir su pija dura en mis nalgas, empezó a besarme el cuello, y a tocarme las tetas por encima de la blusa…

Era la primera vez después de dos años que estábamos otra vez en un motel y que íbamos a coger, y por lo dura que tenía la verga se veía que tenia ganas de cogerme ahí mismo parada, él siguió besándome y tocándome las tetas, metió la mano por debajo de la blusa y me estrujaba las tetas duramente como él sabia hacerlo.

Seguir Leyendo »


Ahora vas a saber lo que es coger y dejó penetrarse por mi palo, podía sentir el calor de su culo con mi pija, comenzó a moverse con toda furia, no podía creer la fuerza que tenía esa mujer. Después de haber logrado cumplir las fantasías más oscuras de mi esposa, y haberla hecho gozar como nunca, llego el momento de cumplir mis propias fantasías. Aunque reconozco que unas de mis fantasías era compartir a mi esposa con otros hombres, cosa que ya había hecho, pero la otra la que realmente me involucraba era la de tener unas cuantas mujeres, toda una noche, para mí solo, incluyendo a mi esposa. Es que yo no podría gozar si ella no está, estoy muy acostumbrado a compartir todo en la vida con ella.

Semanas después del maratón sexual que tuvo mi mujer con los cinco streepers, yo le insinúe a ella que quería cumplir una vieja fantasía mía que consistía en estar con varias mujeres en la misma cama, poder entregarme y que ellas hagan de mí lo que quisieran. Ella me dijo que le dejara todo en sus manos que cuando menos lo esperara ella me iba a dar la sorpresa.

Pasaron los días, pasaron las semanas y un día cuando llegué a mi casa después del trabajo, abro la puerta principal y me encuentro que estaba todo oscuro, comienzo a llamar a mi mujer y no respondía, solo veía una tenue luz que provenía de nuestra habitación, sin dudarlo me dirigí hacia allá.

Cuando entro estaba toda iluminada por velas, era una imagen bastante misteriosa y me causaba hasta un poco de miedo. Me senté en la cama y entraron dos chicas de unos 20 años, vestidas completamente de cuero vinílico súper ajustado al cuerpo, bien como me gusta a mí y en las manos traían unas sogas. Ellas me recostaron en la cama con mucha violencia, sentándose una en mi pecho aferrándose a mí con sus fuertes piernas y atándome las manos al respaldo de la cama, la otra se encargó de mis piernas atándolas una a cada extremo de la cama. Mientras me hacían todo eso me decían que me iban a violar salvajemente. Yo sinceramente estaba temblando de miedo ya que no sabía lo que me esperaba, pero a la vez me excitaba mucho la idea de que ellas dominaran la situación, era algo que nunca había experimentado.

Me dejaron fuertemente atado y aparecieron dos mujeres más, vestidas igual pero con unas máscaras de cuero en la cara, traían unos pequeños látigos en la mano y comenzaron a pegarme en mi cuerpo despacio pero incrementando la intensidad. Yo estaba todavía con la ropa puesta así que no me lograban lastimar, pero entró una quinta mujer, que era de piel negra y cabello enrulado tenia un cuerpo muy delgado pero unos grandes pechos y una cola bien paradita, realmente tenía un cuerpo hermoso, después cuando habló comprobé que era brasileña. Ella traía una navaja y un gran bolso.

Ahí realmente me asusté, yo todavía no veía a mi mujer que con su presencia me tranquilizaría. Me sentía temeroso pero con pasión a la vez por estar con esas mujeres completamente descontroladas, todas vestidas igualmente de cuero, y yo atado en la cama a pura disposición de ellas. Realmente sentí en carne propia lo que sentía mi mujer cuando tuvo sexo con todos esos hombres.

La Brasilera comenzó a cortar mi ropa en pedacitos hasta dejarme completamente desnudo, realmente me sentía indefenso y no podía tener una erección ni de casualidad con tanto temor que sentía, no me causaba mucha gracia ver esa navaja tan cerca de mi piel y menos cerca de mi pene. Una de las chicas sacó del bolso, crema de afeitar y la rocío toda alrededor de mi pene, yo adiviné la intención que tenían.

La brasilera tomó con su mano mi pene totalmente flácido, mientras que las otras me afeitaban todo alrededor de mi pene hasta los testículos y el ano siempre lo hicieron muy delicadamente, sentir como rasuraban mi bello me excitaba mucho, seguramente por la zona en donde estaban, además me gustó el tiempo que se tomaron en hacerlo, fue algo muy lindo Una vez que terminaron me limpiaron todo con unas toallas y siempre dejándome atado me brindaron un pequeño espectáculo. La brasileña y tres chicas más comenzaron a besarse y acariciarse pero de repente todo se tornó violento. La brasilera tomó una de las chicas enmascaradas y comenzaron a desnudarla con fuerzas mientras otra chica que estaba sola comenzó a besar mi pene que aun seguía completamente flácido.

Seguir Leyendo »


Abría y cerraba mi culo chupando su verga que lo hizo explotar en mi culo, sentí su leche golpear en mi interior inundando mi ano hasta su última gota, Laura recibía la leche de su macho en su culo. Hola, muchos me conocerán por mis anteriores relatos, pero para los que no, les cuento que soy de Argentina, tengo 28 años soy de pelo castaño, mido 1.70 y mis medidas son 100 – 62 – 92. Retorné después de los días de descanso y el lunes me presenté a mi nuevo trabajo. El jefe de personal me llevó con mi nueva Jefa, que también era la esposa de uno de los dueños, ella era una mujer de unos 40 años, alta como yo, de pelo rubio muy elegante y que se mantenía muy bien de cuerpo, su nombre era Laura. Me mostró mi nueva oficina, junto a la de ella y luego charlamos un rato organizando mi trabajo.

La semana transcurrió muy bien, en verdad congeniamos bien las dos, ella era muy agradable para trabajar y me hizo las cosas muy amenas y llevaderas. El día viernes tuvimos mucho trabajo preparando una presentación, casi no nos vimos en todo el día, debíamos terminar el trabajo para el lunes. Por eso nos quedamos hasta tarde, eran cerca de las 20.00 horas y me llamó a su oficina, analizamos el trabajo realizado y quedo muy satisfecha con el mío y casi estaba terminado, así que me dijo que por hoy era suficiente.

Ambas estábamos un poco cansadas y ella me dijo que tenía un buen remedio para eso, que una buena sesión en el gimnasio nos haría bien, dudé un poco en aceptar pero no quise rechazarla, ella llamó por teléfono y arregló todo con su entrenador personal, nos fuimos y me dijo que estaba segura que iba a relajarme y disfrutar, no entendí muy bien que me quiso decir, pero seguro iba a averiguarlo.

Fuimos en su auto, con su chofer, hasta el gimnasio, al llegar nos recibió un muchacho de unos 25 años, alto, muy fornido y muy atractivo, saludó a Laura con un beso y ella me presentó y le dijo a Rubén, así se llamaba el entrenador, que necesitábamos de su servicio para sacarnos el stress, él contestó que estaba preparado y que lo acompañáramos a su oficina, yo imaginé que allí nos daría algún tipo de guía para los ejercicios, pero al entrar, Laura se arrojó en sus brazos y lo besó apasionadamente, comencé a comprender en que forma buscaba Laura que nos sacara el stress.

Rubén no dudó en corresponder los besos y caricias de Laura, obviamente no era la primera vez que esto sucedía, mientras yo miraba un poco sorprendida y dudando en saber que hacer, pero Laura pronto disipó mis dudas y llamándome me dijo que me uniera a ellos, que ella sabía que había suficiente macho para las dos, me acerqué y Rubén me tomó con sus fuertes brazos por mi cintura y apretándome contra él, me besó con pasión, su lengua rápidamente buscó mi boca, la cual abrí dando paso a su entrada para mezclarse con la mía.
Al tiempo que Laura se arrodillaba frente a él y comenzaba a bajar sus pantalones, debajo de los cuales ya se evidenciaba un bulto considerable, al bajar su slip, pude comprobarlo, fuera de ellos saltó una verga enorme, larga y muy gruesa, pero además se veía hermosa, la llevaba casi toda depilada y era erigida, perfectamente erguida y derecha, no solo era de tamaño considerable sino que aparte se veía muy bella.

Laura comenzó a lamerla, a recorrerla toda con su lengua, mientras Rubén me besaba y con una de sus manos apretaba mis nalgas y con la otra tomó la cabeza de Laura, empujándola contra su verga, indicándole que se la mamara, cosa que Laura no dudó en hacer y la metió en su boca despacio, costándole algo hacerlo por su tamaño, pero parecía habituada a esa verga, entonces Rubén me tomó por un hombro y presionó para abajo haciéndome saber que deseaba que me uniera a esa boca, fuerte y profundo, Rubén gemía de placer.

Mientras ella se la devoraba yo empecé a lamer y chupar sus huevos, Rubén gemía cada vez más fuerte, ahora era mi turno de chupar y la metí en mi boca, sentí esa verga enorme y caliente deslizarse por mi boca, la tragué profundo, era dificil por lo gruesa, pero la fui tragando cada vez más, hasta que mi boca se fue adaptando y me la metí casi por completo en la boca, Laura miraba asombrada y Rubén no podía resistir tanto placer que le daba mi boca, se la seguí chupando fuerte, pero él nos hizo parar y dijo que todavía no quería acabar, así que nos hizo poner a las dos en cuatro patas y comenzó a chuparnos la concha un rato a cada una, cuando chupaba a una le metía los dedos a la otra, ambas gozábamos de placer, hasta que Laura le pidió que se la cogiera de una vez.

Seguir Leyendo »


Le taladro la boca, el coño, de pie contra la pared, la bata azul abierta, los pezones jugando con mis dientes las braguitas puestas. Le taladro el ano, apoyada en el lavabo su culo moreno se abre para mí. Me levanto temprano, moribundo. Me ha despertado el ruido insoportable de un martillo hidráulico. Están haciendo obras en la calle y ese despertador se está volviendo habitual. Tengo una erección de mamut, así que me vuelvo en la cama y busco el cuerpo de mi esposa, Mara, que me recibe sin despertarse.

No tengo paciencia para caricias, así que levanto su camisón guiado sólo por el tacto, prácticamente sin luz, la cojo por la cadera y la penetro sin dilación. Ella me recibe sin demasiada humedad. Bajo las sábanas, sus entrañas y mi sexo son arenas movedizas. Parece despertarse, sonríe, busca mis labios, que yo le ofrezco mientras acelero el ritmo del vaivén. Tengo el miembro durísimo, grandísimo, infinito. Mara se ha dado cuenta de que ésta no es una ocasión común.

Disfruta. Disfruta. Le digo al oído. Me corro y se corre y nos corremos como un nudo corredizo. Después, se duerme en seguida. Salgo de la habitación desnudo. Deben ser las seis de la mañana. El taladro suena, pero ya no sé si su rugido está en la calle o en el interior de mi polla, que tras el orgasmo no ha menguado ni un centímetro. Desde lo alto de la escalera, veo a mi hija, que cierra en ese momento la nevera; ella debe haber visto mi sombra, porque me dirige una mirada y dice, ah, estás ahí, esta noche se queda a dormir Sarah, ¿vale? Vale, le respondo, menos mal que no puede verme. Porque parezco un unicornio, Mi hija se desaparece en su habitación. No tarda ni un minuto en apagar la luz. Entonces percibo la ranura incandescente que surge por debajo de la puerta del lavabo de la planta baja.

Sin hacer ruido, descalzo, alcanzo esa puerta. La abro muy lentamente. La amiga de mi hija está de espaldas, quitándose el jersey; sobre el bidet está el pijama que debe haberle prestado mi primogénita. Tiene una espalda blanquísima, hombros de nadadora, cuello de cisne. El grifo está abierto, sale agua caliente y el vaho empaña el espejo. Atmósfera de baño turco. Ella se gira y me descubre y está a punto de gritar, pero no lo hace, porque sus ojos se han encontrado con mi taladro, que ruge como nunca. Sus pechos se agitan como su respiración. Está paralizada.

Doy un paso, humedezco mis manos en el chorro del grifo; la derecha hidrata mi martillo hidráulico; la izquierda acaricia un pezón, que se dilata. Nos besamos. Su lengua de diecisiete años está visiblemente excitada. Desciende por mi cuello y por mi pecho y por mi abdomen; no sabe cómo enfrentarse al monstruo, duda, lo lame como una piruleta hasta que yo la obligo a tragársela entera. Está a punto de llorar. Puedo verlo en las arrugas que se han formado en su cuello de ave, en la última vértebra que palpita. Pero no abandona la fuente, al contrario, empieza a tratar de bebérsela hasta la última gota. No quiero gemir, pero no puedo evitarlo. Tampoco quiero correrme aún. Así que la levanto, le bajo los pantalones y la siento en el lavabo.

Seguir Leyendo »


Lo único que pensaba es que era su puta y que ya tenía ganas de que me lo hiciese saber otra vez. Soy suya. Completamente. Y aquella noche todo iría un paso más allá. Teníamos todo planeado, él me llevó en coche hasta allí, pero entré sola a la discoteca. Me dirigí a la barra y pedí una copa, entonces entró él, nos intercambiamos una mirada que combinaba complicidad y deseo, pero no nos hablamos.

Me fui de la barra hacia la pista, era un sitio grande y había bastante gente. Al poco tiempo de estar en la pista se me acercaron varios tíos, dos de ellos me resultaban graciosos y miré hacía atrás para cerciorarme de que él me estaba mirando… y así era, no me quitaba ojo de encima, su cara era la viva imagen de los celos y excitación que casi le hacía tener fuego en los ojos.

Entonces me hizo un gesto con la cabeza, casi imperceptible, para que siguiera… ese fue el comienzo. Sabiendo que él estaba de acuerdo empecé a tontear en serio con aquellos dos tíos, ni siquiera me acordaba de cómo se llamaban y me daba igual, era la primera vez que tenía claro lo que quería de ellos, solo eran una herramienta que nos serviría para tener aún más placer.

Me preguntaron por qué estaba sola, les dije que había discutido con mis amigas y que me había marchado, pero no me apetecía irme a casa tan pronto y había decidido ir a tomar algo. Les extrañó mucho, y estoy segura de que pensaron que era una putita que tenía ganas de follar, pero en cierta manera así era.

Hablábamos y nos reíamos, y cada vez más descaradamente, no dejaban de mirar mi escote. La verdad es que no me extrañaba. Aquella noche llevaba la camisa más sexy que había sido capaz de encontrar y un sujetador negro muy bonito, que apenas podía contener mis pechos. Tengo una talla 100, natural, unas tetas de verdad, que hacen que los tíos giren la cabeza cuando voy andando por la calle.

Seguir Leyendo »

Etiquetas: , ,


Mientras se la metía por el culo, le chupaba sus tetas y le metía dedos en el coño masturbándola. Antes de correrme, ella se vino dos veces más. Un domingo cualquiera. 16’30h. Me disponía a ver un partido del Barça en Taquilla. Mi cervecita, mis pipas, mi paquete de Marlboro y mi piedrecita de costo. Estaba solo en casa, pues mis padres estarían fuera todo el día y hasta la madrugada no vendrían. Tengo 20 años, me considero del montón de chicos. Moreno, ojos marrones, 1’79, 79 kilos y deportista. 16’50. Llaman a la puerta “¿Quien será ahora? Seguro que el vecino para contarme su recital de chistes, que pesado!” pero no fue así. Para mi sorpresa, era la vecina de enfrente. Vivo en Barcelona, en un pueblo a las afueras, y todo son casas.

Ella tiene 18 años. También es del montón. Morena, pelo liso hasta la mitad de la espalda, ojos marrones claros, 1’70 más o menos, y 57kg más o menos. Buenos pechos, debe gastar una 95, redonditos, y un buen tipito. Nunca habíamos mantenido mucha conversa, el típico hola y adiós cuando nos cruzábamos, y de vez en cuando preguntar como había ido el día, y poco mas.

– Hola…dime! -Hola, mira te quería preguntar una cosa…¿veréis el partido del Barça? – Si claro, pero lo veré solo porque mis padres están fuera y hasta la noche no llegan ¿porque? – es que veras, yo también soy del Barça, pero no tengo nada para poder verlo, y como mi padre me dijo que tenias la tarjeta pirateada, pues era para poder ver el partido con vosotros, en esta caso contigo…- Claro, pasa, pasa. -Si te molesto da igual de verdad -Que va! En absoluto…pasa, pasa.

En fin, antes de empezar el partido, le di una cervecita para ella, y hablamos un poco de como nos iba todo. Empezó el partido, y durante la primera mitad pues normal, criticando, chillando…lo que se hace normalmente. Nunca me había pasado por la cabeza intentar algo con ella ni nada, pero es una chica que esta de muy buen ver…Llegó la media parte. .- quieres que prepare unas palomitas? .-Como quieras…¿te importa si le doy un repaso a las taquillas mientras el descanso? .-en absoluto, como si fuese tu mando.

Acabé de hacer las palomitas, me dirigía hacia el sofá. De golpe me quedo estático y se me cayó de las manos la bandeja con las palomitas al suelo. Enfrente de mí estaba ella viendo la Taquilla X, y frotándose por encima del pantalón. Al oír el golpe de la bandeja al suelo, ella abrió los ojos, me miró y me dijo…- que vergüenza…lo siento…será mejor que me vaya.-no hace falta que te vayas ni que te avergüences, yo también me masturbo viendo eso…

Seguir Leyendo »


Comencé a penetrarle el culo lentamente a la vez que le metía un par de dedos en su concha, tuvo un par de orgasmos. Volví a vaciarme dentro de ella, solo que esta vez fue en el hermoso culo que tenía. Por suerte gracias a mi trabajo tengo la posibilidad de conocer a señoras con varios años encima, que por cierto son mi debilidad. Aunque no siempre tengo suerte, de vez en cuando se da la posibilidad de conocer más íntimamente a alguna. La mayoría de estas señoras son muy recatadas y piensan que todo lo relacionado a los placeres del sexo terminó para ellas. Casi todas están casadas con hombres mayores que ellas, los que suelen no tocarlas desde hace un buen tiempo. Yo agrego en mi razonamiento que muchos de ellos se deben hacer atender por chicas jóvenes que les deben cobrar bastante bien por sus servicios.

Lo bueno de lo que contaba al principio es que cuando tengo la suerte de que alguna me haga caso, es que se entregan sin mayores miramientos y generalmente gozan del sexo mucho ya que en la mayoría de los casos hace un buen tiempo que nadie las toca. Este es el caso de Mara una señora de 68 años (si leyeron bien) quien se acercó a mi trabajo por unos temas de inversiones inmobiliarias.

Desde el principio yo fui más que gentil con ella, en realidad lo soy con todas las mujeres mayores, y ella no se quedó atrás. Algo me hizo pensar desde el primer momento en que empezamos a hablar que esta vez la cosa vendría de suerte.

Debo decir que no parece la edad que tiene, pasa perfectamente por una mujer de 58 o 60 años sin problemas. Ella es más bien baja, medirá poco más de un metro y medio, tiene muy lindos ojos y lo que más resalta y a mi me encantó desde el principio fue el voluminoso par de tetas que tiene. Son realmente impresionantes, quizá parezcan más grandes por el hecho de que ella es muy bajita. También tiene un muy lindo par de piernas, que en su juventud deben de haber sido muy codiciadas.

Como siempre el primer día se dio una charla muy amena la cual sirvió para conocernos un poco. Yo le hice varios halagos que no pasó por alto y que devolvió sin cortarse ni por un segundo. Luego pasamos a hablar de negocios. Ella y su marido estaban interesados en comprar un par de propiedades como forma de invertir un dinero que tenían según ella “parado”.

Luego de ver algunas posibilidades quedó en volver otro día para estudiar alguna opción más en profundidad.

Así fue que dos días después estoy atendiendo a un cliente y la veo que entra a la oficina. Venía sencillamente espléndida. Vestía una blusa oscura y una minifalda no muy corta negra. Completaba el conjunto un par de medias negras que daban unas formas más interesantes aún a sus piernas. Cuando por fin me pude liberar del cliente, que por cierto estuvo bastante pesado, me encaminé hacia ella para atenderla.

Seguir Leyendo »

Etiquetas: , ,


Solamente Sexo

23.07.2008

Poli se montó sobre mi pene y comenzó a moverse, Marta me ponía un pezón en la boca, cuando escuchó los gemidos de Poli abrió su almejita y se la chupé, la concha de Poli estaba bien calentita. No volví a ver a Marta desde entonces, ni a su amiga Poli, aunque sé que ellas siguen siendo grandes amigas, lo sé por los mails que me envía mi hija, en los que siempre me habla de las dos. Era verano y hacía calor, faltaban unos días para que empezara el año escolar, y yo tenía el pasaje en el bolsillo.

Habíamos arreglado con Marta la separación definitiva, hacía muchos años que no vivíamos juntos y llegamos a un acuerdo, la casa para nuestra hija con el usufructo a nombre de Marta, de manera que Cecilia no la pudiera vender mientras su madre viviera. Esa mañana, después de firmar todos los papeles en el juzgado, la invité a comer, a manera de despedida. Su respuesta fue muy sugestiva:

-Mejor nos despedimos esta noche, andá por la casa y cenamos.

Yo tenía ciertos resquemores, no quería crearle problemas con su pareja, aunque según mi hija, en esos días él no estaba en la ciudad, también era un contratiempo aceptar su invitación porque pensaba salir esa misma noche hacia Buenos Aires, pasaría unos días en la capital, donde compraría discos y libros, y saldría el sábado para Caracas, donde me reuniría con mi mujer para regresar después a Santo Domingo.

Confieso que esa noche fui a la casa que habíamos compartido durante diez años con muchas prevenciones. Sabía que mi hija no estaría porque tenían una invitación ella y su marido, así que me preparé para salir de ahí en cuanto Marta se pusiera a tomar más de la cuenta, porque entonces sí que se pone pesada, le daría por recordar cómo le arruiné la vida, lo hijo de puta que fui al abandonarla, en fin, un teleteatro que no pensaba volver a repetir después de tantos años separados.

La primera sorpresa fue encontrarme a Poli, su presencia no me molestaba en absoluto, pero me llamó la atención que estuviera vestida de manera tan informal, de bermudas y remera, como si estuviera instalada en la casa. Nos saludamos con mucha cortesía y nos sentamos en el patio trasero, donde estaba la piscina de hule que Marta usaba durante el verano. Marta tenía un vestido enterizo que le llegaba hasta encima de las rodillas, bastante amplio, sin mangas, de color azul, y sandalias de tiritas.

La noche estaba cálida pero había un vientito agradable. Me senté en una silleta junto a una mesita ratona y entre las dos armaron rápidamente una cena fría, embutidos, quesos, galletitas, tomates y aceitunas, me preguntaron si quería cerveza o vino, cosa que rechacé, prefería una gaseosa o un amargo serrano, nada de alcohol. Charlamos de cosas intrascendentes, le pregunté a Marta si mi presencia no le crearía problemas con su pareja y ella dijo que no. Cuando eran las once de la noche Poli nos dejó solos, dijo que se daría una ducha. Yo empecé a despedirme pero Marta me desafió.

-¿Tan temprano te vas a ir? Quédate un ratito más, si acá nadie te controla, ya sos grandecito y podés andar de noche ¿o no?

Sonreí. Marta se levantó entonces y volvió después con unos dulces, se sentó a mi lado y seguimos charlando.

-¿Y Poli?- pregunté. Ella se rió un momento y me dijo que Poli estaba viendo la tele en la sala, estamos de vacaciones, dijo, no hay que madrugar mañana, y me puso un dulce en la boca.

Me sentí tonto en ese momento. Ambos pasábamos de los cuarenta y si bien físicamente estábamos bien conservados, no habíamos engordado mucho y ella estaba mucho más delgada que cuando nos divorciamos, me parecía que ya éramos viejos para estar jugando a esconder cosas, como mis resquemores y las intenciones con que ella me invitó a la casa para mostrarme como una barrera contra segundas intenciones mías la presencia de Poli.

Seguir Leyendo »


Follar con Carmen

16.07.2008

Cuando entró toda la polla comencé a follarla salvajemente hasta que no podía más y me corrí dentro de su culo inundándola con mi leche caliente que resbalaba por su ano. Soy Oscar un chico de Madrid de 23 años, mido 1,85 ojos marrones pelo corto, y bastante deportista, me pego buenas machacadas en el gimnasio, en la piscina y practicando algo de deporte siempre que puedo.

Os voy a contar como conocí a Carmen, mi madurita calentorra, una mujer de 54 años de Zaragoza, yo escribí un relato sobre mujeres maduras hace mucho tiempo, recibí su contestación, y me contaba que era una mujer de 54 años de Zaragoza, me mandó una foto suya en una playa nudista, estaba buenísima o por lo menos a mí me lo parecía y seguro que a muchos de los jovencitos como yo que estáis leyendo este relato y os gustan las maduras tetonas y culonas, os pondría a mil ver sus fotos y os harías unas pajas antológicas igual que las que yo me he hecho pensando en su cuerpo, en sus tetas, en su coño y en todas las cosas que me gustaría hacer con ella.

Carmen era muy guarra y sumisa, le gustaba que la tratasen como una cerda ramera, eso le excitaba, escribirle en los mails tratándola como puta y también como guarra, eso creo que debía hacer que su coñito se mojase al instante. Me contaba cómo se follaba a un amigo de su marido, le gustaba que la enculasen, tragarse el semen… le encantaba el sexo, era una viciosa del copón. También le encantaba la lluvia dorada y sentir como una buena polla se meaba encima de su cara o de sus preciosas tetas. A mí me excitaba mogollón la idea de que me mandase unas bragas suyas usadas… con el paso del tiempo recibí sus dos bragas preferidas según ella me contaba, a cambio yo prometí algo que no pude cumplir… prometí mandarle una foto de mi polla empalmada envuelta con sus bragas y de sus fotos recubiertas de mi espesa leche caliente.

Seguro que Carmen se puso muy triste al no poder comprobar al menos en foto como se ponían mis 18 centímetros de polla cuando estaban en contacto con sus bragas y yo veía sus fotos y me pajeaba pensando en ella.

La otra noche volví a soñar con ella, volví a soñar con Carmen, su precioso culo, su peludo coño y sus tetazas… dándome de mamar con esos exquisitos pezones rosados apuntando hacia el cielo. Yo estaba en mi nuevo trabajo, como vendedor, comercial y representante de una conocida marca de ropa, mi jefe me había llamado para ir a Zaragoza a una reunión con otros directores y comerciales de la zona de Cataluña y Aragón, llegué a Zaragoza y en un taxi me dirigí hacia el conocido hotel de la ciudad, llegué a mi habitación, me puse cómodo y pedí un cubata al servicio de habitaciones, pagaba la empresa… así que no pensaba privarme de nada, y hacer muchas cosas que no haría en un hotel si tuviese que ser yo quien paga.

Lo siguiente que hice una vez el camarero del servicio de habitaciones me trajo mi copa, fue sacar un cigarrito y tumbarme en la cama, encender la televisión y poner un canal de pago con películas porno, que casualidad, estaban poniendo una peli de maduras… con Kitty una de mis actrices maduritas preferidas, algunos de vosotros ya la conoceréis, si a esa rubia, cincuentona, culona y tetona… tuve la suerte de conocerla en persona el año pasado en el festival de Cine Erótico de Barcelona.

Seguir Leyendo »


Pagina 1 de 41234

Porno visto en la red

  • Webcams Amateurs

  • Categorías

  • Calentorras

  • Etiquetas

  • Tu Sexo diario

  • Ultimos Comentarios

  • Jovencitas a Cien

  • Entradas recientes

  • Mas Sexo

  • Archivos

  • Enlaces

  • Webcams Sexo

  • Sexo del Bueno

  • Tremendo

  • © Copyright 2007-2011 - www.elpagafantas.es - Todos Los derechos Reservados.