El titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Santander ha condenado a penas que suman un año y siete meses de prisión a un internauta que grabó juegos sexuales de una mujer con la que había iniciado una relación a través del chat, y a la que después amenazó con difundir las imágenes si le abandonaba.
Según recoge la sentencia, hecha pública hoy, el acusado, Carlos Manuel G.G, de 53 años de edad y natural de Badajoz, inició, en el mes de mayo del 2005, a través del chat, una relación con una mujer que acababa de salir de una relación sentimental frustrada de 15 años de duración.
Para ello, utilizó la identidad falsa de Alberto Urquijo, identidad que justificó por medio de una fotografía de una persona no identificada y de 35 años de edad, funcionario y agente de la Policía.
La relación fue adquiriendo cada vez mayor grado de confianza hasta el punto de que, por medio de la webcam, y en una de las conversaciones a través del chat, la perjudicada se prestó a que el acusado la viera por la cámara haciendo juegos sexuales de alto contenido erótico, imágenes que el inculpado grabó sin el consentimiento ni el conocimiento de la mujer.
Días después y en concreto durante el mes de julio, como consecuencia de una avería en los equipos informáticos del acusado, éste le facilitó a la víctima la dirección y correo de un amigo para contactar.
Dicho equipo disponía de webcam y, al accionar la perjudicada el sistema de visión, pudo percibir la verdadera fisonomía del acusado, que en nada se parecía a la fotografía facilitada, como la edad del mismo, muy superior a la afirmada, lo que puso al descubierto el engaño que finalmente el encausado se vio obligado a reconocer.
Una vez descubierto el engaño, la mujer quiso poner fin a la relación, pero el acusado le informó de la existencia de las grabaciones, y la amenazó con difundirlas si materializaba la ruptura.
Ante dichas amenazas, la víctima decidió realizar, el 6 de agosto, un viaje a Sevilla y a Málaga, con la intención de recuperar las imágenes, para lo cual y a pesar de ser conocedora de los engaños, aparentó una “intensa relación” amistosa e interesada por el acusado con el que estuvo dos días en un hotel de Sevilla y otra semana en Málaga con el fin de hacerse con las grabaciones, lo que no consiguió, por lo que decidió dar por finalizada la relación y regresar a Santander.
Una vez que manifestó al acusado que daba por finalizada la relación y que volvía a Santander, éste la advirtió de que con el material que poseía de ella, podía “hacerla mucho daño”, porque tenía en su poder la dirección y el teléfono de su trabajo, el de su casa y el de sus padres, y que el citado material podía colgarlo en Internet.



















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