Abría y cerraba mi culo chupando su verga que lo hizo explotar en mi culo, sentí su leche golpear en mi interior inundando mi ano hasta su última gota, Laura recibía la leche de su macho en su culo. Hola, muchos me conocerán por mis anteriores relatos, pero para los que no, les cuento que soy de Argentina, tengo 28 años soy de pelo castaño, mido 1.70 y mis medidas son 100 – 62 – 92. Retorné después de los días de descanso y el lunes me presenté a mi nuevo trabajo. El jefe de personal me llevó con mi nueva Jefa, que también era la esposa de uno de los dueños, ella era una mujer de unos 40 años, alta como yo, de pelo rubio muy elegante y que se mantenía muy bien de cuerpo, su nombre era Laura. Me mostró mi nueva oficina, junto a la de ella y luego charlamos un rato organizando mi trabajo.
La semana transcurrió muy bien, en verdad congeniamos bien las dos, ella era muy agradable para trabajar y me hizo las cosas muy amenas y llevaderas. El día viernes tuvimos mucho trabajo preparando una presentación, casi no nos vimos en todo el día, debíamos terminar el trabajo para el lunes. Por eso nos quedamos hasta tarde, eran cerca de las 20.00 horas y me llamó a su oficina, analizamos el trabajo realizado y quedo muy satisfecha con el mío y casi estaba terminado, así que me dijo que por hoy era suficiente.
Ambas estábamos un poco cansadas y ella me dijo que tenía un buen remedio para eso, que una buena sesión en el gimnasio nos haría bien, dudé un poco en aceptar pero no quise rechazarla, ella llamó por teléfono y arregló todo con su entrenador personal, nos fuimos y me dijo que estaba segura que iba a relajarme y disfrutar, no entendí muy bien que me quiso decir, pero seguro iba a averiguarlo.
Fuimos en su auto, con su chofer, hasta el gimnasio, al llegar nos recibió un muchacho de unos 25 años, alto, muy fornido y muy atractivo, saludó a Laura con un beso y ella me presentó y le dijo a Rubén, así se llamaba el entrenador, que necesitábamos de su servicio para sacarnos el stress, él contestó que estaba preparado y que lo acompañáramos a su oficina, yo imaginé que allí nos daría algún tipo de guía para los ejercicios, pero al entrar, Laura se arrojó en sus brazos y lo besó apasionadamente, comencé a comprender en que forma buscaba Laura que nos sacara el stress.
Rubén no dudó en corresponder los besos y caricias de Laura, obviamente no era la primera vez que esto sucedía, mientras yo miraba un poco sorprendida y dudando en saber que hacer, pero Laura pronto disipó mis dudas y llamándome me dijo que me uniera a ellos, que ella sabía que había suficiente macho para las dos, me acerqué y Rubén me tomó con sus fuertes brazos por mi cintura y apretándome contra él, me besó con pasión, su lengua rápidamente buscó mi boca, la cual abrí dando paso a su entrada para mezclarse con la mía.
Al tiempo que Laura se arrodillaba frente a él y comenzaba a bajar sus pantalones, debajo de los cuales ya se evidenciaba un bulto considerable, al bajar su slip, pude comprobarlo, fuera de ellos saltó una verga enorme, larga y muy gruesa, pero además se veía hermosa, la llevaba casi toda depilada y era erigida, perfectamente erguida y derecha, no solo era de tamaño considerable sino que aparte se veía muy bella.
Laura comenzó a lamerla, a recorrerla toda con su lengua, mientras Rubén me besaba y con una de sus manos apretaba mis nalgas y con la otra tomó la cabeza de Laura, empujándola contra su verga, indicándole que se la mamara, cosa que Laura no dudó en hacer y la metió en su boca despacio, costándole algo hacerlo por su tamaño, pero parecía habituada a esa verga, entonces Rubén me tomó por un hombro y presionó para abajo haciéndome saber que deseaba que me uniera a esa boca, fuerte y profundo, Rubén gemía de placer.
Mientras ella se la devoraba yo empecé a lamer y chupar sus huevos, Rubén gemía cada vez más fuerte, ahora era mi turno de chupar y la metí en mi boca, sentí esa verga enorme y caliente deslizarse por mi boca, la tragué profundo, era dificil por lo gruesa, pero la fui tragando cada vez más, hasta que mi boca se fue adaptando y me la metí casi por completo en la boca, Laura miraba asombrada y Rubén no podía resistir tanto placer que le daba mi boca, se la seguí chupando fuerte, pero él nos hizo parar y dijo que todavía no quería acabar, así que nos hizo poner a las dos en cuatro patas y comenzó a chuparnos la concha un rato a cada una, cuando chupaba a una le metía los dedos a la otra, ambas gozábamos de placer, hasta que Laura le pidió que se la cogiera de una vez.
Seguir Leyendo »